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¿Cuánto sabes de Riquelme?

El arranque de la Panterita en Boca supera al que tuvieron Palermo, Batistuta, Manteca y el resto de los goleadores modernos. Y Guille no quiere desaprovechar su momento.

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27 de febrero de 2017
ole.com.ar

Debe haber algún fenómeno metafísico que sirva para explicar cuando algo que todos imaginan que va a pasar finalmente ocurre. Y si no lo hay podría ser referenciado desde Walter Bou.

Específicamente, si lo que se busca es precisión y un caso irrefutable, con su noche en el Cementerio de los Elefantes. Los más ansiosos arrancaron con la sentencia en la previa calurosa del sábado. Los que se jactan de su cautela empezaron a ponerse incontenibles desde que Darío Benedetto erró (regaló) un mano a mano en condiciones ideales. Cuando Guillermo Barros Schelotto decidió intercambiarlos, sólo faltaba el final de la película. Llegó, como no podía ser de otra manera: el 9 que usa la 19 mandó a guardar la primera que recibió en el área. Ah, un detalle para que no empiecen a chapear los miles que se la veían venir con intuición o conocimiento futbolístico. Se trato, simplemente, de seguir la tendencia de los datos empíricos...

Bou metió otro gol porque, en definitiva, siempre hace goles. Los Mellizos desafiaron el concepto general que tenía Gimnasia sobre él (y Boca, también, cuando lo dejó libre años antes...) justamente por su “gol fácil”. Pero, fundamentalmente, porque entendían que tenía que ver más con la causalidad que con la casualidad. Con sus condiciones mentales y naturales que lo llevaban a “entrar convencido de que una iba a tener y que la iba a meter”, como le explicó el propio delantero a Olé en plena racha furiosa durante su estadía en Mar del Plata. Aclaración: no se trata de un veranito. Su arranque en el club supera al de goleadores que no necesitan ser nombrados dos veces para ser recordados.

En sus primeros 23 partidos, Bou convirtió 12 goles. Palermo hizo nueve, Batistuta gritó diez, el Manteca Martínez festejó ocho. Pero lo suyo, más allá de lo superador del promedio de gol por partido, se debe a la eficacia por minuto. El entrerriano lleva un gol cada 88 minutos jugados. Diego Latorre, su más cercano competidos dentro de los consagrados modernos, la metía cada 178...

Tan cierto es que siete de sus 12 tantos los hizo en partidos amistosos como que Guillermo exige rendimientos como si fuese por los puntos para ganarse un lugar en la cancha. “Aprovecha cada oportunidad que tiene”, supo decir públicamente el DT. Y lo hace tanto de titular como cuando le toca jugar pocos minutos: cuatro de sus goles los consiguió ingresando desde el banco de suplentes.

¿Quién arranca como titular en el campeonato? Benedetto mantiene la confianza del cuerpo técnico en cuanto a sus condiciones técnicas -consideran que desde la individualidad es uno de los pocos capaces de ganar un partido- pero no se permiten pasar por alto el momento de Bou. Y no son sólo por los goles: también su mejor vinculación con sus compañeros que permite que las llegadas al arco rival sean consecuencias del juego. No hay una decisión tomada al respecto y evaluarán las respuestas en la semana. La idea inicial es darle una oportunidad al ex Arsenal, que no puedo convertir en todo el verano, en el primer partido por los puntos. Es decir, frente a Banfield. Pero con máquina de hacer goles que tiene esperando atrás, nadie le puede asegurar por cuántos partidos más...

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