El DT no le encuentra la vuelta y su equipo ya no gana ni siquiera de local. Pero no es el único responsable: el momento para que Román meta un volantazo es ahora.
La base está, pero cuando el plan inicial no funciona, los papeles se queman. Basta con mirar el banco de suplentes para darse cuenta. Un año copero exige mayor calidad en nombres.