Tener la pelota hasta tres cuartos de cancha sin dañar, es entrar en el juego que quiere Riestra. Caer en tirar centros frontales cuando no tenés un nueve de referencia es facilitarle el juego al conjunto local. Y si a eso, le sumas que le dejas lugar para las contras y que tu arquero tuvo una muy mala noche con responsabilidad en los tres goles… Es el combo perfecto para el conjunto de Bajo Flores.
Boca y otro duro golpe. (Getty)
Lo preocupante para Boca es la sensación que dejó durante los 90 minutos: un equipo sin ideas, sin rebeldía y sin capacidad para encontrar soluciones cuando el partido se le hizo cuesta arriba. Parecía que si el partido duraba 20 minutos más, el resultado iba a ser el mismo o peor. Fue otro capítulo de un problema que empieza a repetirse. Boca cuando juega con un equipo alternativo (y en especial con la ausencia de Leandro Paredes) no impone el respeto que la camiseta demanda.
¿Cómo se sale de esto?
Más allá de los nombres propios, el equipo alternativo necesita intentar seguir la identidad que el “Boca titular” con el Vasco Arruabarrena a la cabeza intentó demostrar: ser más dinámico y más agresivo en el arco rival. En el ataque claramente faltó ese “9” que Boca está buscando (David Romero es el principal apuntado) pero no es el único problema en un conjunto de malas decisiones del primer tiempo.
El técnico de Boca deberá seguir trabajando desde lo futbolístico, pero también desde lo mental para intentar cambiar el chip que se trajo de ciclos anteriores de que “no es grave perder puntos con el equipo suplente”. La camiseta de Boca está en juego y si bien el foco puede estar en Rancagua ante O’Higgings, cada vez que el escudo sale a jugar hay que ponerlo en un lugar alto, algo que este domingo no se vio ni cerca.
Es lunes. Estoy sentado en la oficina. Armo el mate, me dispongo a escribir algo y la tristeza me gana de manera automática. Porque, a decir verdad, no es enojo ni bronca lo que siento, es tristeza. Y cuando ese sentimiento aparece es porque lo que está pasando es realmente doloroso. Boca se autodestruye cada […]
Después de irse libre, hacerle juicio al Club y declarar que quería jugar en River, el colombiano regresa a Boca. Un pase que atenta contra nuestros valores.