Los cuatro puntos que explican el presente de Boca y una nueva eliminación en La Bombonera
Una radiografía del semestre del Xeneize que culminó con una nueva caída en condición de local.
Boca finalizó un semestre para el olvido contra UniversidadCatólica con una nueva eliminación en La Bombonera. Jugar la Copa Sudamericana es el “castigo” por haber salido terceros de un grupo que, si bien era difícil, no se esperaba una tan temprana salida del torneo.
Pero lo que pasó contra los chilenos fue solamente un síntoma más de lo que viene viviendo el Xeneize hace mucho tiempo. Con pocas alternativas en el banco, un DT interino que nunca fue confirmado y varios episodios a lo largo de estos meses que llevaron al equipo a este mal momento.
Riquelme sabe que Boca tuvo un muy mal semestre.
No es solo la Copa, también es la prematura eliminación del torneo y ciertos hechos puntuales de los jugadores en momentos clave. Todo ese combo volvió insoportable el final del semestre y se volvió a lo que venía pasando a principio de año.
Hay cuatro puntos a destacar sobre este momento, casi todos futbolísticos, que de alguna manera son la radiografía del semestre del Xeneize. Se volvió a rifar muchísimo prestigio incluyendo dos eliminaciones de local. La única alegría fue el triunfo en el Superclásico como visitante, que termina teniendo sabor a poco por todo lo que le sucedió.
Tampoco se puede dejar de lado la figura de Juan Román Riquelme, que pese a no tener al Consejo de Fútbol sigue siendo el principal apuntado por muchos hinchas debido al presente futbolístico. El armado del plantel, el hecho de no mostrar una banca al 100% con Úbeda son algunos de los hechos que se le pueden mencionar al presidente.
Las cuatro razones que explican el mal presente de Boca
La falta de eficacia en el arco rival
Si bien Boca por momentos tuvo una idea de juego ofensiva con Claudio Úbeda, sufrió de la ineficacia de los delanteros. Hubo partidos con 10 o 20 llegadas (con Cruzeiro de local, por ejemplo) para el equipo pero que no terminaron en triunfo, algo que resulta inexplicable en el análisis.
Merentiel no estuvo fino con el arco en todo el semestre.
Las lesiones que hubo en todo el semestre
A principio de año, Claudio Úbeda debió recurrir a los juveniles por la gran cantidad de lesiones, en especial de los delanteros. Perdió a Agustín Marchesín por todo el 2026 por una rotura de ligamentos y se sumaron el doble desgarro de Adam Bareiro y los problemas físicos de otros jugadores como Ander Herrera, Milton Giménez, Miguel Merentiel, Exequiel Zeballos, entre otros.
Los errores puntuales en partidos importantes
Tal como pasó en años anteriores, las tarjetas rojas se hicieron presentes en encuentros donde Boca aún estaba en partido. Adam Bareiro, por error en el criterio arbitral o el motivo que fuera, vio la roja con Cruzeiro y dejó al equipo con 10, en un duelo que terminó con derrota 1 a 0 en Belo Horizonte.
Una semana después, fue el turno de Santiago Ascacíbar, quien impactó en el piso a Milton Céliz y le dieron dos fechas de suspensión. El encuentro también iba empatado y terminó en derrota, aunque con la salvedad de que ya estaban 10 vs. 10.
Bareiro vio la roja con Cruzeiro y Boca terminó perdiendo.
Por último, lo hecho por Lautaro Di Lollo contra Huracán lo dejó marcado negativamente y hasta se lo apuntó como responsable de la eliminación en el Apertura. Cometió el penal del 2 a 1 ni bien empezó el alargue y, minutos después, la tocó con la mano en un córner que devino en el 3 a 1. Sin dudas, uno de los partidos y rendimientos más raros del semestre.
Las decisiones de Claudio Úbeda
Lo del DT ya venía torcido desde 2025, con la salida del mejor jugador en cancha (Exequiel Zeballos) contra Racing. Eso lo dejó en la mira, y luego hubo tres meses en donde su continuidad estuvo en duda por malos resultados. La falta de muñeca por momentos, sostener a titulares con bajo nivel por mucho tiempo y en reiteradas ocasiones no hacer cambios a tiempo fueron detonantes en partidos clave.
Quizás sostener un 11 por convicción y no por resultados o juego fue contraproducente en algunos momentos. Su inestabilidad en el cargo siempre respondió a la falta de un apoyo desde el lado de Juan Román Riquelme, como si se supiera que igual no iba a seguir al frente del equipo al final del semestre.
Es uno de los tantos responsables, y paga con su cargo, tal como viene pasando desde hace varios años. Esta vez no habrá interinato, ni despido, simplemente un contrato que finaliza y no se renueva.
El DT no le encuentra la vuelta y su equipo ya no gana ni siquiera de local. Pero no es el único responsable: el momento para que Román meta un volantazo es ahora.