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Club de fans de Riquelme


El conflicto por la renovación de Agustín Rossi aceleró los tiempos del Consejo de Fútbol, que buscó al ex Racing como un golpe de efecto.

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08 de agosto de 2022
lanacion.com.ar

Sergio Romero se convirtió en el nuevo arquero de Boca. El arquero respondió afirmativamente a la propuesta que le hizo el Consejo de Fútbol presidido por Juan Román Riquelme y defenderá los colores azul y oro.

A los 35 años, regresará al fútbol argentino luego de su última etapa en Venezia, de Italia. Firmará su contrato hasta fines de 2024. Una vez que finalice la revisión médica, se sellará el vínculo por escrito.

Todo se terminó resolviendo muy rápido. El primer contacto había sido hace 12 días, cuando en Boca todavía se esperaba –con cierto optimismo- que Agustín Rossi contestara afirmativamente la propuesta del Consejo para renovar el vínculo que vence en junio de 2023, Romero estaba cerca de Boca, pero a distancia: se entrenaba en las instalaciones de Racing (club en donde surgió), en el predio Tita. El rumor venía instalado hace semanas. Incluso, se podría decir que desde hace años siempre el arquero estuvo ligado a los deseos de Boca.

Incluso el propio Romero había dicho hace unos años que “si no se daba su regreso a Racing, seguramente su vuelta a la Argentina podría ser en Boca”. Entonces, al tomar contacto con los medios nacionales desde Avellaneda, saltó rápidamente la curiosidad periodística de conocer si se había contactado con la entidad xeneize en medio de su búsqueda por encontrar un nuevo club en su carrera. Boca tenía tiempo para cerrar el pase hasta esta noche de lunes a las 20 horas y, si la revisión médica no ofrece ningún obstáculo, será nuevo jugador xeneize.



El jueves el arquero estuvo en el predio que Boca tiene en Ezeiza, conociendo las instalaciones y charlando con Riquelme y los integrantes del Consejo de Fútbol. No sólo eso: también se llevó una carpeta con un borrador de un posible contrato. Se sabía que las voluntades del arquero era seguir jugando en Europa, pero algo cambió. A tal punto que volvió dos días después para seguir charlando sobre su posible arribo.

Justamente antes que Rossi conteste negativamente sobre la extensión de su contrato con Boca, el propio Chiquito Romero había dicho luego de finalizar con un entrenamiento en el predio Tita: “No me llamaron de Boca. En su momento, sí me llamó directamente Guillermo (Barros Schelotto, entrenador desde 2016 hasta fines de 2018), pero era muy difícil llegar. Yo estaba en Manchester United con José Mourinho de entrenador, que me quería y me daba la posibilidad de jugar. En estos momentos, no se han comunicado conmigo... De hecho, Boca tiene un gran arquero hoy, como lo es Rossi. Siempre digo que ya soy grande y tengo mucha experiencia: no estoy para taparle el lugar a un chico que va en pleno crecimiento”, declaró convencido de lo que quería: continuar su carrera lejos de Argentina. “Gracias a Dios tengo propuestas en el exterior, que no he querido cerrar ninguna, simplemente, porque quiero terminar mi rehabilitación con mucha tranquilidad”.



Desde lo institucional, en Boca se modificó la ecuación de continuidad. Como Rossi confirmó que rechazó el ofrecimiento de la dirigencia para extender su contrato más allá de julio de 2023, las oficinas empezaron a recalcular con la toma de decisiones. Porque, además, las negociaciones con Rossi fueron tirantes, como varias otras, pero en este caso hasta hubo fuego cruzado entre Jorge Amor Ameal, presidente xeneize, y el representante del arquero, Miguel Giménez.

Todo esto se da en un contexto en el club Riquelme y el Consejo estaba frustrado por la negativa del Edinson Cavani para ser refuerzo. El propio delantero uruguayo había reactivado las negociaciones el viernes pasado al mediodía

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