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En Buenos Aires revivió la polémica que involucró a Edwin Cardona, Wílmar Barrios y Frank Fabra en un escándalo de violencia contra mujeres.

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28 de marzo de 2018
elespectador.com

El escándalo del verano parecía terminado.

Y la acusación que había pesado sobre Edwin Cardona y Wílmar Barrios se había apagado detrás de un acuerdo extrajudicial. Sin embargo, dos meses después, una de las mujeres que denunciaron haber sido víctimas del maltrato de los colombianos de Boca Juniors habló en los medios. Y reavivó la polémica en plena fecha FIFA.

Cinthia Giménez aseguró haber perdido su embarazo producto del estrés que sufrió la noche del 14 de enero, cuando se sintió amedrentada por los jugadores. “Voy a empezar de nuevo con todo lo legal. Nunca levanté la denuncia y me acreditaron las lesiones. Tomaré otras medidas. Lo único que me importaba era proteger a mi bebé y eso se rompió; siento que se están burlando. Escuché que decían que nos perdonaban. ¿Acaso son dioses? Tengo mucha bronca. Pero hay que seguirlo judicialmente, más allá del miedo. Quiero que se haga justicia”, dijo la bailarina en el programa Código Barras.

Y agregó, desconsolada: “Era un embarazo chiquito y desde aquel domingo lloré todos los días. Me angustié mucho. Yo sentía que algo me iba a pasar. Tenía miedo de que viniera un loco y me pegara un tiro”.

Según se desprende de la acusación que hicieron Giménez y Katherine Alayo ante la Prefectura Naval, los jugadores les pidieron que hicieran un show aquel domingo en el edificio Aleph, ubicado en la calle Petrona Eyre, de Puerto Madero, que sería propiedad del peluquero de los futbolistas, conocido como Yaka. Las mujeres accedieron a bailar para los colombianos. Giménez declaró que Cardona la amenazó, que Barrios le mostró una cuchilla y que le pegó una bofetada. Hubo una discusión por dinero y les habrían trabado la puerta del ascensor para que no se fueran.

La causa, radicada en el Juzgado de Instrucción Número 6 a cargo de la magistrada Alejandra Provítola, había sido caratulada como “privación ilegítima de la libertad, lesiones, violencia de género y abuso sexual”. Una semana después del bochorno cambió a “lesiones leves”.

Cardona, Barrios y Frank Fabra, que también estuvo en el departamento pero no fue señalado por las mujeres, respiraron aliviados. Hasta este martes, claro.

Barrios y Fabra se enteraron de la noticia en Londres, donde la selección empató 0-0 este martes con Australia. Cardona se quedó en Buenos Aires, afectado por una distensión en el aductor de la pierna derecha.

De Wílmar, justamente, la denunciante describió: “No me amenazaron ni me cortaron, pero Barrios sí bailaba y revoleaba la cuchilla, como macumbero. Estaban totalmente alcoholizados”.

Giménez siguió con su relato: “Como no podía trabajar, pedí plata y me fui una semana porque recibí muchas amenazas de hinchas de Boca y gente del club. Pedían que desmintiera todo, que me iban a cortar el cuello. Me llamaban y me amenazaban. Había gente que estaba en la puerta toda la noche haciendo guardia. No creo que me los hayan mandado los jugadores; creo que la gente se nubla por el fanatismo. Yo denuncié la violencia y el maltrato, sea de un jugador o del papa”.

¿Cómo continuará esta historia? Boca tiene que hacer uso de la opción de compra por el pase de Cardona y, bajo esta coyuntura, podría dejar partir al enganche, que también es duda en el plantel de José Pékerman para el Mundial de Rusia.

Barrios y Fabra seguirán en el club y probablemente el domingo serán titulares ante Talleres en un partido clave de la Superliga de Argentina, en el que el club xeneize es líder y favorito al título.

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