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Boca, clasificado: el chiste de Riquelme y el pedido de Russo

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30 de septiembre de 2020
copalibertadores.com
Boca no encontró el juego. Tevez se fastidió por no recibir con comodidad. Al xeneize ser protagonista le cuesta más que el contragolpe.

Juan Román Riquelme está tomando mate en la platea. Es el entretiempo y ve cómo un auxiliar de Boca acomoda un trípode que sostiene un módem. Le pregunta:

- Profe, ¿para qué sirve eso?
- Es para los GPS
- ¿Y mide pases errados? Porque hoy estamos errando todo.

Miguel Ángel Russo, del otro lado de la cancha, repite a los gritos: “No te apura nadie”. Se lo dice a Jorman Campuzano. Quiere que junten pases. Que Boca se agrupe sobre el campo rival para tener más receptores y para no precipitar contragolpes. No le convence la apertura de los laterales: Leo Jara y Fabra no logran construir espacios. Ni para ellos ni para los volantes que tienen delante. Los centrales Izquierdoz y López no se dedican a construir juego. El partido no fluye.

Boca tiene una incógnita difícil de entender: por qué su línea defensiva está tan atrás cuando el equipo ataca. Se hace largo. Es agotador para Campuzano, que debe recorrer muchísimos metros para mostrarse y para recuperar cuando la pelota empieza a regresar. Si la posesión la tiene el rival, todo es más sencillo: se agrupa en un 4-4-1-1, donde el hombre delante de los volantes es Franco Soldano.

A Carlos Tevez le fastidian más cosas: sus compañeros de banda no le mueven a los rivales. Lo obligan a tener que golpearse con los centrales de Libertad. La falta de paciencia para encontrar espacios solo le dan la ventaja cuando se lanza un pelotazo y el rebote le queda cerca. “Dejalo correr”, le pide Diego Viera a sus compañeros. Sabe que el local no está encontrando el juego.

Pol Fernández no está fino para resolver. Eso resulta elemental para aprovechar las veces que Libertad se desordena y se pueden encontrar huecos. Tras dos partidos de visitante, a Boca parece quedarle más cómodo el rol de responder golpes. Darlos les cuesta más. Podría haber generado ese contexto de haber convertido en el comienzo del encuentro, cuando Soldano tuvo una muy clara. No le salió.

El segundo tiempo encuentra alguna claridad mayor en el ingreso de Edwin Cardona. Pero Tevez comienza a cansarse. El capitán fue el mejor de Boca y el más capacitado para pensar cómo dañar al esquema defensivo de Libertad. No es un día de aciertos. El chiste de Riquelme y el enojo de Russo son una buena síntesis. Hasta cuando el reloj marca 45 del segundo tiempo el entrenador les grita: "Licha, Cali, tengamosla. Por afuera, juguemos por afuera".

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