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Este viernes se cumplen 28 años de la vez que el Xeneize le ganó a su eterno rival y lo hizo descender de la Liga Nacional de Básquet.

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25 de abril de 2020
ole.com.ar
Hubo quita de puntos por incidentes y un partido que el Millo se negó a jugar.

En un cantito, en el trabajo o en una reunión con amigos, el descenso de River es un momento que los hinchas de Boca siempre tienen (y tendrán) presente. Ese día, Belgrano dio el batacazo y mandó al Millonario a la B Nacional, un hecho histórico e inédito para el fútbol argentino. Sin embargo, el 24 de abril de 1992, casi 20 años antes de aquella fatídica tarde en el Monumental, hubo otro descenso de River que dio que hablar. Y que en La Boca todavía se sigue recordando...

La Liga Nacional de Básquet 1991/1992 tuvo todos los condimentos. Fue la primera en ser televisada y contó, además, con un final apasionante: River y Boca, Boca y River, disputando un desempate a todo o nada para definir el único descenso del certamen a la segunda categoría.



Desde la creación de la LNB, el Xeneize y el Millonario jamás se habían cruzado en Primera, ya que Boca había ascendido en la temporada 90/91, mientras que River había bajado a la Liga B en ese mismo momento. Finalmente, los de Núñez aprovecharon la deserción del Deportivo San Andrés (no consiguió los avales para jugar en la Liga) y así volvió rápidamente a la elite. Por todo eso, y por tratarse de los dos clubes más populares de la Argentina, la definición resultó como se esperaba: para el infarto.

Boca y River habían ocupado los últimos puestos de la tabla durante toda la temporada y, tras caer en primera instancia ante Olimpia de Venado Tuerto y Gimnasia de Pergamino respectivamente, debieron enfrentarse mano a mano para resolver cuál de los dos equipos bajaba de categoría. El morbo era total y todo el mundo del deporte estaba a la expectativa de lo que ocurriría en ese duelo de gigantes.



Boca, que por entonces hacía de local en el Club Ciudad, se impuso 108-91 en el primer juego, con una amplia superioridad en el juego y también en el marcador. Hasta ahí, todo normal. Pero ya en el segundo partido arrancaron los problemas. Cuando la delegación de River llegó al estadio se encontró con que en la misma cancha donde iba a jugarse el clásico se estaba disputado un encuentro de básquet femenino entre Club Ciudad y Country de Banfield, por lo que inmediatamente las chicas se trasladaron a una cancha auxiliar para seguir adelante con su partido.

Pese a la buena voluntad de los jugadores del Millo, la CD de River adujo que la cancha debía estar lista con una hora de anterioridad, por lo que no se presentaría a jugar el encuentro. El intento de los jueces fue en vano. Con la venia de Boca, hasta se barajó la posibilidad de comenzar un rato más tarde, pero no hubo caso. Tras una decisión inexplicable, que rozó el capricho, River perdió los puntos y recibió una multa de tres mil dólares.



Con la serie 2-0, Boca pareció relajarse y River se puso de pie. Ganó los dos duelos como local (109-98 y 114-112, en tiempo extra) y forzó un quinto partido que no estaba en los planes de nadie. Y que otra vez terminaría con escándalo. En un partido vibrante, palo y palo hasta el final, Boca sacó ventaja de cuatro puntos a falta de 37 segundos y nueve décimas. Faltaba mucho, pero el Xeneize ya se sentía ganador. Y los hinchas de River no se la bancaron: arrojaron una bomba de gamexane (un químico tóxico) al banco de suplentes de Boca y un cenicero a la mesa de control.

Tras casi una hora con el partido demorado, el Xeneize se hizo fuerte en las últimas pelotas, defendió con uñas y dientes y se llevó el triunfo por 91-87. La Boca explotó de alegría y River no pudo con su tristeza. Fue otra mancha difícil de borrar. Porque al Millo le dolió el triple.

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