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Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

En julio de 1998 y durante tres días, el Xeneize entrenó en el Complejo Bahía de las Tablas. Allí, el Virrey comenzó a perfilar al equipo que tantas alegrías les dio a los hinchas.

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08 de septiembre de 2019
diariodecuyo.com.ar
¿Passarella o Bianchi? En ese dilema se encontraba Mauricio Macri en mayo de 1998, cuando todavía era presidente de Boca.

Tras la renuncia de Veira, el Xeneize debía encontrar un técnico que le pusiera fin a la sequía de seis años sin títulos para el club. Y todos los cañones apuntaban al expresidente de River, quien mantuvo varios encuentros con los dirigente. Sin embargo, tras evaluar largamente el costo que les traería ante los hinchas contratar a un DT tan identificado con el Millonario,desistieron de la idea.

Entonces, descartado Passarella, fueron por el Virrey. El 2 de julio fue la presentación oficial de Bianchi en una conferencia de prensa realizada en la mismísima Bombonera, sin saber que esa fecha marcaría un antes y un después en la historia del club. Casi de inmediato, comenzaron los amistosos de pretemporada. Así, se renovaban nuevamente las ilusiones en La Boca.



Tras 15 años de ausencia, el Xeneize regresó a San Juan para enfrentar al Toluca mexicano en cancha de Trinidad. Fue el 23 de julio, ante unas 15 mil personas que se acercaron a ver la victoria de su equipo por 2 a 0 con goles de César La Paglia y Emiliano Rey. Boca formó con Abbondancieri; Ortiz, Bermúdez, Samuel, Matellán; Basualdo, Rosada, La Paglia, Gustavo Barros Schelotto; Palermo y Rey. En el complemento ingresó nada menos que Juan Román Riquelme.

Sin embargo, el partido fue una excusa. El cuerpo técnico había elegido pasar tres días en el oasis sanjuanino para estrechar lazos con los jugadores y comenzar a armar la base de lo que a la postre sería el equipo multicampeón.



Con mucha custodia y lejos de los hinchas que de todos modos se acercaron al lugar, el plantel se hospedó y entrenó en Bahía de Las Tablas, del Dique de Ullum. Con Riquelme, Palermo, Bermúdez, Samuel, Córdoba, Basualdo, Serna, Arruabarrena, Matellán y Cagna, pero sin Guillermo que se quedó en Buenos Aires por un cuadro de anginas, el plantel se instaló en la provincia. Según cuentan testigos de esa jornada, apenas ingresaron al Complejo manifestaron sentirse “en el paraíso” debido a los imponentes paisajes de la zona.



Una vez instalado, Bianchi pidió un menú especial para sus muchachos: mesa de ensaladas, pizza, bife de chorizo con puré, pollo a la parrilla, lasagna de verduras, tomate relleno con arroz, atún, tomate relleno con arroz y mucha agua mineral.

Con entrenamientos a doble turno bajo las órdenes del profe Santella, los jugadores se mostraron muy compenetrados en los trabajos, siempre con la mira en el inicio del Torneo Apertura. Súper puntuales y aprovechando el gran clima que la provincia les regaló, mostraron su profesionalismo a cada instante. Algunos más amables, otros distantes, pero siempre entrenando duro.



En la última jornada, los dirigidos por el Virrey jugaron un partido informal, entre 'azules' y 'naranjas', en cancha reducida y con la espectacularidad del dique de fondo. Después hubo tiempo para la siesta, la merienda y poco más. Luego, armaron los bolsos y emprendieron viaje rumbo a Mendoza para continuar con la pretemporada.

Antes de partir, Bianchi brindó una entrevista a DIARIO DE CUYO. 'Yo sé que esto es Boca y lo único que le piden al técnico es salir campeón. Esa es la política del club. Yo tengo una forma de manejarme que no sé si es buena o mala. Lo más importante que debe tener un plantel es la inteligencia para comportarse, vivir, actuar y trabajar como profesionales y de esa manera van a estar más cerca de lograr los objetivos', supo decir. Y por lo visto, no estaba errado. Esa fue la premisa con la que se movió e inculcó.



Al Boca que estuvo en San Juan se le sumaría la incorporación de Hugo Ibarra, lateral indiscutido en el esquema de Carlos. El Xeneize no sólo ganó ese Apertura 98, sino que de la mano de Bianchi empezó su época más gloriosa: 40 partidos invictos, convirtiéndose en récord en el fútbol argentino, Clausura 99, Libertadores 2000, Intercontinental 2000 ante el Real Madrid, Apertura 2000 y Libertadores 2001, sólo en el primer ciclo del entrenador en el conjunto de La Ribera. En 2003 regresó para consagrarse nuevamente campeón del torneo local, Libertadores y llevar al equipo nuevamente a la cima del mundo tras derrotar al Milan de Italia. En 2013, tuvo un tercer paso por Boca. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados y no volvió a dirigir.

A fuerza de títulos, Bianchi marcó a fuego el corazón de los hinchas, convirtiéndose en el Virrey de La Boca. Nostálgicos, aún añoran la época dorada, la más gloriosa del club.

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