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RIQUELME
Dibuje, Maestro
En Goles Retro recordamos el golazo que Juan Román Riquelme le marcó a Palmeiras en el viejo Parque Antártica por la semifinal de la Copa Libertadores 2001. Revivilo.
Apilando rivales a pura gambeta, el 10 marcó una verdadera obra de arte, con la elegancia que lo caracteriza.
Allá por junio de 2001, Boca soñaba con volver a ganar la Copa Libertadores, tal como lo había hecho un año atrás. Y en las semifinales de la edición 2001 del torneo continental, volvió a toparse nada menos que con Palmeiras, a quien había vencido en la definición del año anterior. Tras igualar en la Bombonera, el desenlace de la serie se trasladó a Brasil. La parada no era sencilla para el equipo de Carlos Bianchi, pero en ese tipo de partidos es donde los futbolistas deben mostrar su carácter. Y cuando el Xeneize más lo necesitaba, Juan Román Riquelme inventó un golazo a puro talento, que terminó siendo clave para poder avanzar a la final.
Boca pegó de entrada con el tempranero gol de Walter Gaitán. De todas maneras, Bianchi y sus futbolistas sabían que no podían confiarse y debían estirar la ventaja, ante un Palmeiras que de local se hacía muy fuerte. Y a los 17 minutos de juego, llegó la maravilla de Román. El 10 tomó la pelota casi en la mitad de la cancha, dejó a un rival en el camino, gambeteó con categoría ante la defensa del Verdao, enganchó y sacó un derechazo rasante y potente, que se clavó junto al palo derecho de Marcos. Una obra de arte, una verdadera joyita que solo un distinto puede plasmar en la realidad. El 10 demostró toda su calidad y se despachó con un tanto de antología, determinante para que Boca, que terminó empatando 2-2, llegara a los penales y terminara accediendo a la final.
Mucho se puede decir de este tanto y del talento de Román. De cómo gambeteó y dejó en el camino a sus rivales, de cómo hizo la pausa en el momento exacto y de su magistral definición. Pero más placentero es verlo. Dale play y revivilo.
Boca pegó de entrada con el tempranero gol de Walter Gaitán. De todas maneras, Bianchi y sus futbolistas sabían que no podían confiarse y debían estirar la ventaja, ante un Palmeiras que de local se hacía muy fuerte. Y a los 17 minutos de juego, llegó la maravilla de Román. El 10 tomó la pelota casi en la mitad de la cancha, dejó a un rival en el camino, gambeteó con categoría ante la defensa del Verdao, enganchó y sacó un derechazo rasante y potente, que se clavó junto al palo derecho de Marcos. Una obra de arte, una verdadera joyita que solo un distinto puede plasmar en la realidad. El 10 demostró toda su calidad y se despachó con un tanto de antología, determinante para que Boca, que terminó empatando 2-2, llegara a los penales y terminara accediendo a la final.
Mucho se puede decir de este tanto y del talento de Román. De cómo gambeteó y dejó en el camino a sus rivales, de cómo hizo la pausa en el momento exacto y de su magistral definición. Pero más placentero es verlo. Dale play y revivilo.
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Pasó por el club en medio de una época gloriosa y contó un detalle que no se sabía.


