Óscar Córdoba recordó el regreso de Palermo ante River en 2000: 'Fue como una película de Spielberg'
El exarquero de Boca eligió como uno de los momentos más emotivos de su carrera el regreso de Martín Palermo en el Superclásico de 2000 ante River. El delantero volvió de una lesión y marcó el 3-0 que selló el pase a la final de la Copa Libertadores.
Óscar Córdoba fue el arquero de Boca en el Superclásico de 2000 que quedó en la memoria de los hinchas. El equipo de Carlos Bianchi recibió a River en La Bombonera por la vuelta de los cuartos de final de la Copa Libertadores, luego de perder 2-1 en la ida. En la revancha, el Xeneize ganó 3-0.
La previa también sumó un episodio recordado: Américo Gallego, entonces entrenador de River, declaró en una rueda de prensa: “De Boca no me preocupa nada. Y otra cosa, si ellos ponen a Palermo (Martín) en el banco, yo lo pongo a Enzo (por Francescoli)”. Palermo se recuperaba de una lesión ligamentaria y circulaban versiones sobre su posible regreso ante el Millonario.
Palermo finalmente entró en el partido y marcó el tercer gol de Boca, el que definió la serie. Córdoba recordó ese momento en una charla con Rodrigo Rea en YouTube y lo señaló como uno de los más emotivos de su carrera: “El retorno de Martín, marca el gol en el cual pasamos a la final y en la forma que lo hizo, fue apoteósico”, expresó.
El exarquero comparó la escena con una película: “Es digno de una película de Steven Spielberg, donde el jugador levanta la bandera y se va para el cielo”. También dijo que la chicana de Gallego tuvo un efecto motivador en el equipo: “El comentario del Tolo fue una chicaneada, nos dio ese margen para revertir el mensaje con una buena actuación”.
Córdoba también contó qué aspectos no dejaba pasar Carlos Bianchi en Boca.
En una entrevista con ESPN, Córdoba explicó que Bianchi exigía respeto durante los entrenamientos, puntualidad y compromiso. “Tú llegabas y tenías que entrenar al máximo y él era el último que se iba”, relató.
Córdoba además compartió una anécdota sobre el carácter del entrenador. Mientras Boca jugaba bien, el arquero hizo un pase de tres dedos al Negro Ibarra y pensó que había sido una gran jugada. Más tarde encontró un mensaje detrás del arco: “Vuelo 6 de la mañana a Bogotá, si no paras de joder”.


