Remontaba barriletes a metros de La Bombonera cuando era chico y terminó siendo ídolo de Boca: “Soy terriblemente bostero”
Llegó al Xeneize con mucha trayectoria en la espalda y terminó siendo muy querido por los hinchas.
Hay historias de futbolistas que pasaron por Boca sin ser hinchas y otros cuyo sueño era ponerse algún día la azul y oro. Tarde o temprano, el destino se encarga de juntar a la pasión con el trabajo de ser jugador de fútbol.
A Alberto Márcico le pasó algo así. Desde muy chico era hincha de Boca y vivía sobre la calle Brandsen, a muy pocas cuadras de La Bombonera. “Cuando yo tenía cuatro años, estaba remontando barriletes con mi viejo. Viví en Brandsen 1737. Yo soy bostero terrible, de chiquito”, contó el Beto en diálogo con TN sobre su infancia en La Boca.
El Beto Márcico reveló un detalle inesperado sobre su amor por Boca. Vivía a 10 cuadras de la cancha y jugaba con los barriletes a los 4 años, pero con dolor cuenta que no brilló: "Boca no tuvo el mejor Márcico" pic.twitter.com/NcLr9PVzD1
Donde hoy está proyectada la obra de las torres con escaleras, el ex número 10 del club pasó gran parte de su infancia. Se probó como futbolista a los 19 años en Ferro y debutando en Primera al año siguiente en 1980. Allí fue parte de los históricos títulos con Carlos Griguol como entrenador de Oeste siendo protagonista.
Luego de varias temporadas en el Toulouse de Francia, arribó en 1992 a Boca, donde no tardó mucho en convertirse en ídolo. Tardó solamente unos meses en obtener el Apertura de ese año, muy recordado porque cortó una racha de 11 temporadas sin títulos locales. Lo logró siendo figura y los hinchas ya empezaban a corear su nombre.
Por qué el Beto eligió a Boca y cómo era el día a día con Maradona
Como de costumbre, Boca contrataba jugadores del exterior y el Beto Márcico llevaba 7 temporadas en Francia con un nivel muy alto. “Me habían puesto un contrato de diez años sobre la mesa para retirarme allá y pasar a ser mánager. Tenía pensado quedarme a vivir en Francia. Pero cuando me llamaron de Boca no lo dudé un instante. Me cambió todo“, reveló el ídolo en TN.
Pese a que estaba en un buen momento, ya eran los últimos años de su carrera y admitió: “Boca me dio el 60% de lo que yo rendía. El mejor Márcico lo tuvo Toulouse, por una cuestión de edad y experiencia“.
En esa década del 90 coincidió con Diego Armando Maradona, que regresó al club para el segundo semestre de 1995. “Diego fue el mejor jugador que vi en mi vida. En el 95, prácticamente no venía en la semana; venía los jueves a hacer fútbol y se concentraba el sábado“, explicó el Beto.
El ídolo de Boca permaneció en el club hasta fines de 1995 luego de 154 partidos, 15 goles y tres títulos, a saber: Apertura 1992,Copa Máster 1992 y Copa de Oro Nicolás Leoz 1993. Los hinchas que ya peinan canas lo tienen como un héroe y es muy querido por el Mundo Boca en general.