Menu Cerrar menu
Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

Boca perdió dos partidos seguidos -los dos primeros del 2020- de local y Russo lo remarcó.

Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp
22 de noviembre de 2020
ole.com.ar
¿Es lo mismo el Templo xeneize sin sus fieles? ¿Pierde más que el resto? ¿Cómo afectará en la Libertadores?

Fue el 8 de mayo de 1991 ante el Flamengo, en la revancha de cuartos de final de la Copa Libertadores, una noche en la que el Boca del Maestro Tabárez, Latorre y Batistuta y también los hinchas sentían de antemano que se iba a revertir la inmerecida derrota 2-1 en la ida jugada en el Maracaná. Tal era la euforia que varias horas antes tuvieron que cerrar las puertas de la Bombonera para que no ingrese más gente. Los pasillos, las escaleras y también las barandas de la segunda y tercera bandejas estaban repletas. Y se hizo sentir, con un punto máximo de ebullición antes de la salida de los equipos. "Tranquilos, tranquilos. Si ustedes juegan todas las semanas en el Maracaná con 200 mil personas", les dijo el veterano Junior a sus compañeros camino al campo de juego. Pero la respuesta fue contundente, tal vez el nacimiento del mito: "En el Maracaná el piso no tiembla". ¿Qué habría pasado si ese partido se hubiera jugado sin público? ¿Es posible disociar la Bombonera y los hinchas de Boca? ¿Sigue latiendo en tiempos de pandemia?

Las dos derrotas seguidas de Boca, que encima fueron las primeras en el 2020, por lo menos llamaron la atención y obligaron a hacer esas preguntas. "¡Y de local!", remarcó alarmado Miguel Angel Russo el viernes, todavía en el campo de juego, cuando un periodista le señaló los dos tropiezos. Sin vueltas, por más que en ambas incluyó a una mayoría de suplentes. La primera frente a Talleres y la segunda contra Lanús, después de haber ganado los dos primeros partidos de la Copa de la Liga en condición de visitante. "Puede ser que al no haber público le saque algo de peso a la Bombonera", dijo el colombiano Valoyes, de la T, hace unos días en una entrevista con Olé.

Con los resultados a la vista, la nueva normalidad posiblemente no afecte sólo al equipo de Russo, sino que lo haya convertido en un problema de ida y vuelta. Porque la presión que no ejerce de local tampoco la tiene de visitante, lo que podría hacer en esta Libertadores que el mejor negocio se presente a la hora de jugar fuera de casa, sumándole el incentivo de la importancia de los goles marcados en esa condición.

De hecho, desde que el fútbol volvió sin público en Europa se presentaron distintos estudios sobre las ligas de ese continente que demostraron que bajó el porcentaje de triunfos del local (Institute of Labor Economics) y a la vez las tarjetas amarillas al visitante (The Economist, sobre 6.481 partidos de 23 ligas).

Más allá de esa estadística, la localía en la Bombonera puede verse más afectada que en cualquier otro estadio, porque cuenta con algo que tal vez no se encuentre en el mundo y que tiene que ver con la admiración, el respeto y el temor que genera en los rivales del continente. Por la historia, la mística y el mito. “El Azteca es imponente, el Maracaná es histórico, el Bernabéu es majestuoso, pero ningún estadio del mundo tiene vida propia como la Bombonera”, dijo hace años Abel Braga, el actual entrenador del Inter de Porto Alegre.

Y si bien los partidos siguen jugándose en el Templo, la pérdida para Boca está clara: cuando se habla de eso que genera la Bombonera, de forma intrínseca también se hace referencia a los hinchas que la hacen latir y le dan vida. Son tres situaciones que no se pueden separar nunca: Bombonera como obra, el barrio y la gente.

El mismo Braga describió en el 2012 lo que vivió cuando la visitó dos veces con el Fluminense: “Es muy desagradable enfrentarlos otra vez. Es una cosa diferente a todos los otros partidos, especialmente en su cancha. Se siente esa gente, a medida que alientan al equipo, es algo anormal. Ellos cantan y, si haces un gol, cantan más alto. No sé si en este mundo existe en la misma cultura, una relación tan fuerte entre el equipo y los hinchas”.

¿Cómo le fue a Boca desde la vuelta del fútbol? Está dicho que en el torneo ganó dos partidos de visitante y perdió dos de local, mientras que en la Libertadores ganó dos afuera y ganó uno y empató otro adentro. Datos que, con el inicio de la serie de octavos de final cómo próxima parada, por lo menos merecen atención...



Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp
¿Cuánto sabes de Riquelme?