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¿Cuánto sabes de Riquelme?

Desde que llegó, Iván no se perdió ni un minuto.

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01 de marzo de 2019
ole.com.ar
Fue siempre titular, se convirtió en el eje del medio y se ganó el elogio de sus compañeros.

Lo presentaron de manera oficial un viernes 18 de enero. El domingo 20, ya era titular. Su debut fue en el amistoso contra Aldosivi en Mar del Plata. Y a partir de allí, nunca más salió. Ni un minuto. Es a lo que vino Iván Marcone: a ser patrón del medio. Y de a poco se va convirtiendo en el eje del nuevo Boca de Gustavo Alfaro. De hecho mañana, para no cortar con la costumbre, Iván volverá a ser titular contra Unión. Y tampoco faltará en el debut de la Copa en Bolivia.

No necesitó ningún tiempo de adaptación. Es más: su llegada hizo que la salida de Wilmar Barrios no sea tan dolorosa como se creía que iba a ser, teniendo en cuenta que el colombiano venía de ser una pieza clave e irreemplazable en el equipo bicampeón y finalista de la Copa de Guillermo.

En la búsqueda de un funcionamiento y de una identidad para su Boca, Alfaro supo de entrada que necesitaba a Marcone. Lo quería sí o sí. Estaba convencido. ¿Qué le ofrece? Eso que Boca tanto necesitaba: prolijidad y fluidez en la zona central. Es un tiempista. Un equilibrista. Capaz de cortar, de recuperar, de pisarla, de frenar, de ordenar y hasta de conducir... Lo dijo Nicolás Burdisso, con quien al volante de 28 años se lo vio charlando a solas en más de una oportunidad durante algunos entrenamiento. “Marcone es un entrenador adentro de la cancha. Habla poco pero tiene prescencia de entrenador”, tiró a modo de elogio el manager en diálogo con Fox Sports. Y Nicolás Capaldo, quien el domingo debutó al ingresar los últimos minutos con Defensa y Justicia, lo atestiguó: “Marcone me ayudó muchísimo. Me marcó bien dónde tenía que estar. Y en una me gritó para que me acuerde de volver, ja”.

Ya desde un principio se fue metiendo a la hinchada en el bolsillo. Primero, su debut vs. Aldosivi no le pesó para nada y hasta pudo mostrar algunos signos de su jerarquía: estuvo muy enérgico en los quites y muy prolijo en las salidas. Luego, en su primer partido en el barrio, el aplausómetro de la Bombonera le dio una cálida bienvenida a La Boca. Y en los 630 minutos oficiales que jugó hasta ahora con la azul y oro, se ocupó de ir dejando destellos de su calidad. Como en el triunfo ante Lanús, con esa pisadita y autopase de pie a pie para salir limpito entre medio de Marcelino Moreno y Lautaro Acosta en el círculo central del Templo. O como con Belgrano en Córdoba, siendo el que más la tocó y el que más recuperó. O como la goleada 4-0 a San Martín, cuando fue esa clase de jugador que más le gusta al hincha: batallador y activo.

Además de él, el único que se jugó todo desde Aldosivi es Carlos Izquierdoz. Ni siquiera el arquero Andrada lo hizo: el ST de aquel partido en Mar del Plata le dejó su lugar a Marcos Díaz.

Iván se convirtió en el eje de Boca. El juego hoy gira alrededor de él. Y esto lo reconocen sus propios compañeros. Como Jorman Campuzano, quien reveló qué es lo que le exige Alfaro cada vez que sale a la cancha. “Me pide que siempre sea un ayudante, que le dé una mano a Marcone”. El colombiano se paró de doble cinco junto al ex Cruz Azul en seis partidos y se entendieron bastante bien.

En este comienzo de 2019, y en busca del equipo, Alfaro probó diferentes variantes en su mediocampo. Lo tuvo a Barrios. Lo tuvo a Campuzano. Lo tuvo a Nández. Lo tuvo a Almendra. Pero hubo una pieza que nunca salió: siempre, pero siempre, estuvo Marcone. Y mañana ante Unión no será la excepción. Mucho menos el próximo martes en el debut de Boca en la Copa ante Jorge Wilstermann en Bolivia. Sí, Marcone... y se juega todo.

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