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Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

Imperdible informe de Líbero sobre la carrera del Apache y su poder ofensivo en Boca.

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11 de noviembre de 2020
tycsports.com
De sus primeros pasos hasta el día de hoy. ¡Mirá!

El Carlos Tévez de hoy, revulsivo, desfachatado y contundente, se parece cada vez más al Tévez de sus primeros años en el fútbol. Aquel pibe con alma de potrero que debutó en 2001 bajo el ala de Carlos Bianchi y que, a pura picardía e impronta de crack, se ganó el cariño de la gente y el respeto de compañeros y el asombro de rivales.

Su relación con el gol comenzó a forjarse después del grito con Olimpia, el primero de su carrera, en la Libertadores 2002, un torneo que lo tuvo prendido tendría arriba en la tabla de artilleros, con ocho conquistas. Por el campeonato local también comenzaría a hacerse un nombre al marcarle un doblete a San Lorenzo.

Para la temporada siguiente, el Virrey depositó toda su confianza en el Apache, que le regaló un sinfín de tantos, principalmente en el máximo certamen continental. En cuartos de final le anotó a Cobreloa, en la ida de las semifinales a Deportivo Cali y en la vuelta también por duplicado, para depositar al Xeneize en la final. Por si fuera poco, también le puso su firma a la red en la cita decisiva con Santos en Brasil y alzó el trofeo.

El segundo semestre de 2003, con la estrella bordada en el pecho, lo encontró imparable. Le marcó golazos a Chacarita, Vélez y lo sufrió Racing en el Cilindro. Aquel año estuvo indomable y festejó en 18 ocasiones. Sin embargo, más allá de su descollante nivel, le costó hacer pie en el arranque del 2004 y estuvo con la pólvora mojada varios encuentros hasta que se destapó por duplicado con Lanús. Asimismo, fabricó un verdadero bombazo ante Estudiantes que hizo sufrir al propio Carlos Bilardo.

En la segunda mitad del calendario, su mayor proeza fue el gol a River en la Copa Libertadores y su polémico festejo de gallinita en el Estadio Monumental. Se despidió de La Ribera como campeón de la Sudamericana y se marchó rumbo a Corinthians.

Once años más tarde, laureado en Europa, volvió con ganas de seguir dejando una huella en la institución y en la tribuna. Su primer gol se dio de tiro libre frente a Banfield por la Copa Argentina. Y luego siguieron varios más, entre los que se destaca el de Lanús en el mismo certamen y el doblete a Argentinos Juniors.

Goles parecidos, de gambeta corta y sutil definición llegando desde atrás, que se fueron repitiendo a lo largo de las jornadas. Gestó una gran dupla con Jonatan Calleri y bordó grandes conquistas, como la que le hizo a Deportivo Cali.

En el semestre siguiente continuó en alza, siguió cercano a la valla adversaria y le anotó a Racing y un inolvidable doblete en Núñez al Millonario, en el triunfo 4-2 antes de emprender viaje a China. 16 goles en aquel 2016 que se cerró con la ovación de toda la gente azul y oro en el partido con Colón y el llanto del N°10, que dijo adiós una vez más.

No obstante, luego de un traspié en suelo oriental, volvió. Le costó mucho al principio y fue un mero actor secundario con Gustavo Alfaro en el banco. Solo seis goles en 38 cotejos. Hasta que arribó Miguel Ángel Russo y todo cambió: se volvió otro Tévez, más protagonista y decisivo, con hambre de gloria, eso que le pidió Juan Román Riquelme.

Un renacer futbolístico que desencadenó en la agónica conquista de la Superliga, que quedó en La Boca gracias a su potente derechazo a Gimnasia. Después de la pandemia, los 36 años no pesaron en su espalda y siguió arrasando la delantera, con un doblete a Caracas y dos en dos en la Copa de la Liga. El Carlitos de antes, el Carlitos de ahora. Más líder y preponderante que nunca.

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