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Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

"El Loco, el Titán, la leyenda, el que superó todas y cada una de las adversidades. Todo eso es Palermo, ídolo y goleador histórico e indiscutido de Boca."

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09 de enero de 2022
cadena3.com

Nuestro homenaje.



Martín Palermo tiene una vida deportiva de película.

Un emotivo thriller lleno de suspenso y sorpresas, entre lágrimas y sonrisas, con imágenes épicas que suenan a epopeyas.

El Titán, el Loco, el optimista del gol, es hoy una leyenda del fútbol, un abonado a las mejores efemérides.

Palermo es, antes que nada, un optimista por naturaleza.

Superó todas las adversidades, se cayó y se levantó mil veces, y supo imponer su inquebrantable voluntad.

Palermo es uno de esos pocos jugadores que debe ser analizado desde el alma y no desde el juego.

Personifica la frase de Almafuerte, en aquello de no darse por vencido, ni aún vencido.



Ni las lesiones, ni sus limitaciones técnicas, ni las malas rachas, ni siquiera una tribuna que se le cayó encima jugando para el Villarreal, ni tres penales errados en un mismo partido jugando para la Selección en una Copa América ante Colombia, pudieron con él.

Martín Palermo es el máximo goleador en la historia de Boca.

Tuvieron que regalarle un arco de la Bombonera para que dejara de hacer goles.

De media cancha, de cabeza, desde afuera y desde adentro de área, en una pierna o pegándole en un penal con las dos al mismo tiempo, en el barro, bajo el sol abrazador, con la camiseta de Estudiantes, con la de Boca, con la de la Selección, frente a River (siempre le hizo goles a River) en el primer y en el último minuto, con el taco o con los tobillos, el gol fue siempre su mejor amigo.



En esa vida de película aparece la imagen de esa noche fría e histórica en Tokio, donde le bastaron 5 minutos para sacudir dos veces las redes del Real Madrid y encumbrar a Boca en el podio más alto del fútbol Mundial.

Con la celeste y blanca, impuso su presencia milagrosa desde el barro en una noche épica en el Monumental, para sobre el final de partido abrir el camino de una clasificación mundialista que se ponía muy complicada, con un DT: nada menos que Diego Maradona que haciendo el avioncito en el festejo, le dio un tono de epopeya, al agónico final.



Nadie podrá olvidar el famoso “muletazo” de Palermo, que significó el 3 a 0 frente a River en Copa Libertadores.

Aquel gol del regreso de una grave lesión (cuando nadie lo creía posible) en una pierna contra el River de Gallego, la noche del Topo Gigio de Riquelme en la Bombonera.

Ese otro gol histórico, sobre el final de su carrera en Polokwane, en la Sudáfrica más profunda, ante Grecia en el Mundial de 2010.

Con esa conquista se convirtió en el mundialista argentino más longevo en marcar un gol.

Aquel gol de media cancha frente a Independiente cuando nacía el imperio Bianchi en Boca.

El penal ante Platense en 1999, cuando resbaló e impactó en su botín derecho, rozó el izquierdo y descolocó al arquero, fue gol de penal y con las dos piernas.



O más cerca en el tiempo otro gol de cabeza ante Vélez, desde casi 40 metros, que le dio la victoria a su equipo.

El gol ante Arsenal que lo convirtió el máximo anotador en la historia de Boca, superando a Roberto Cherro, después de una asistencia de Riquelme, con quién nunca se llevó bien, en ese histórico gol que cada uno festejo por lado.

Martin Palermo nació en la ciudad de La Plata el 7 de noviembre de 1973 en el seno de una familia integrada por sus padres y un hermano 6 años mayor.

Curso sus estudios primarios en el Colegio Sagrado corazón de La Plata.



A los 7 años comenzó a jugar como arquero en las divisiones infantiles de Club Estudiantes de la Plata.

A los 11 años ingreso al Club For Ever, donde jugó como delantero.

Allí conoció a los mellizos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, archienemigos primeros, amigos entrañables más tarde.

Palermo volvió a Estudiantes en 1985, pero esta vez como delantero en la pre-novena.

Fanático de Soda Stereo y amigo de Zeta Bosio, su bajista, Martín tendría a imitar su manera de cortarse el pelo, maquillarse o vestirse. En esta primera época de su vida se originó el mote de "El Loco".

En el Pincharrata, debutó en Primera división a los 18 años, el 5 de julio de 1992 en el empate sin goles entre San Lorenzo y Estudiantes por el torneo Clausura.



En los primeros años le costó asentarse en el primer equipo, a la vez que los técnicos no le brindan continuidad de juego y la hinchada lo cuestionaba como un jugador torpe.

Recién pudo convertir su primer tanto el 22 de mayo de 1993 por el torneo clausura a los 20 minutos del encuentro que finalizó en victoria (3-0) del club platense frente San Martín de Tucumán.

En 1994, Estudiantes perdió la categoría y debió descender a segunda división para disputar el torneo nacional B 1994-1995. El Pincha logró el ascenso, pero Palermo, permaneció como suplente y solo ingresó en 3 partidos en los que no marco goles.

Sin expectativas de jugar ante la decisión de la dupla Russo/Manera de postergarlo, el equipo tuvo un pésimo comienzo del Torneo Clausura 1996 que lo ponía en riesgo nuevamente de descender y llevó a la renuncia de los técnicos. Asumió interinamente la dirección técnica el preparador físico, "El profe” Daniel Córdoba.

Contra todos los pronósticos, Estudiantes ganó seis de los ocho partidos que restaban y empató los dos restantes, finalizando en el 9º puesto, por encima de las expectativas iniciales. En ese campeonato estalló Palermo, convirtiendo 6 goles en 8 partidos.

Con la titularidad asegurada Palermo tuvo una destacada actuación en el Torneo Clausura 1996, consagrándose como segundo goleador del campeonato al marcar 11 goles en 19 partidos y le hizo dos goles que le convirtiera a River Plate, y otros dos más a Boca Juniors.

Al año siguiente, Palermo se consolido como goleador al convertir 17 en 38 partidos.

Fue en este último año que Martín, a sugerencia del profe Córdoba, se cortó el pelo largo que usaba hasta entonces y se lo tiño de color platinado con el fin de llamar la atención y promover su trasferencia.

En su pasó por Estudiantes, Palermo disputó 99 partidos y convirtió 36 goles.

A mediados de 1997 Diego Armando Maradona impulsó a los dirigentes de Boca Juniors a adquirirlo.

Palermo integró como titular un equipo con grandes jugadores, como el propio Maradona, Claudio Caniggia, Walter Samuel, Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, Juan Román Riquelme, los colombianos Jorge Bermúdez, Óscar Córdoba y el peruano Nolberto Solano, entre otros.

Sus primeras actuaciones no fueron convincentes, a la vez que la hinchada lo rechazaba y se burlaba de la torpeza de sus movimientos. Su primer gol en Boca tardo 452 minutos en llegar, convirtiéndolo finalmente el 30 de septiembre contra Independiente (2-1) por el torneo Apertura 1997. El gol clave que hizo fue el que le convirtió el 25 de octubre a River Plate siendo su primer gol en el superclásico.

En 1998 llegó Carlos Bianchi. Bajo su dirección, el club xeneize viviría la etapa más exitosa de su historia.

La dupla ofensiva con Guillermo Barros Schelotto marcó una época.

En aquel Apertura del 98, Boca fue campeón y Martin hizo 20 goles en 19 partidos.

Boca y Palermo se cansaron de ganar títulos locales e internacionales.

Desde 2001 hasta 2004 Palermo jugó en España, donde no logró mostrar sus credenciales en Villarreal, Betis y Alavés,

A mediados de 2004, Martin volvió a Boca.

En el 2006 obtuvo el Torneo Clausura y la Recopa Sudamericana.

En el 2007 Boca ganó la Copa Libertadores de América, donde marcó 4 goles.

Martín Palermo y Boca fueron durante más de una década una misma cosa.

Palermo ha sido internacional con la Selección argentina en 15 partidos marcando 9 goles.

Durante la Copa América 1999 disputada en Paraguay donde, bajo la dirección técnica de Marcelo Bielsa, El Titán quedó marcado por el récord Guiness negativo de malograr tres penales en un mismo encuentro ante Colombia, que finalizó con derrota por 3-0.

El 1 de septiembre de 2009 volvió a ser convocado por el entrenador Diego Armando Maradona.

Llovía torrencialmente en el Monumental. Argentina no podía frente a Perú y complicaba su clasificación a Sudáfrica 2010

A los 47 minutos del segundo tiempo, en la última jugada, bajo una cortina de agua y barro, el Titán empujó un rebote a la red, que le dio la necesaria victoria a la selección argentina.

En Boca, el 18 de junio de 2011, Palermo jugó su último partido profesional, en el empate frente a Gimnasia por 2 a 2.

Sumó en total 236 gritos con la camiseta Xeneize y es el máximo artillero de su historia.

Con la azul y oro conquisto 13 títulos.

En su despedida el club le regaló los postes que se ubican al lado del complejo Pedro Pompilio.

El Loco, el Titán, el optimista del gol, la leyenda, el goleador implacable, el que superó todas y cada una de las adversidades.

El que encarnó como pocos la idea de Almafuerte de no darse por vencido ni aún vencido.

Todo eso es Martín Palermo, ídolo y goleador histórico e indiscutido de Boca.

Es que, antes que nada y por sobre todas las cosas, Palermo es un optimista por naturaleza.

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