NOTICIAS DE FINAL COPA ARGENTINA

04/06/2012 - 496340 visitas

Román, siempre Román

Riquelme figura. Convirtió un golazo de tiro libre y ejecutó su penal con un lujo. Además, lo ovacionaron.

Lleva la 10 sobre la espalda y la pelota bajo la suela. Es amado y adorado por sus fieles, que lo ponen a la altura de un semi-Dios o algo similar. Pone el partido a favor de los suyos cuando no hay demasiados argumentos como para pensar que eso suceda. Define con frialdad asesina cuando los corazones de la mayoría de los mortales laten con las pulsaciones demasiado altas. Juega su partido y hace jugar su partido a los demás. Hace todo y, como ya acostumbra, deja a su gente contenta. En Catamarca, Juan Román Riquelme es otra vez figura de un Boca que nuevamente estará en una final

Román, siempre Román
Al salir al césped del estadio Bicentenario, los cuatro costados corean un sólo nombre: el de ese símbolo azul y oro. El ídolo responde saludando con ambas manos hacia todos los sectores.

No se le hace sencillo el camino a Boca en la primera mitad. Deportivo Merlo es un conjunto de buenas voluntades que se agrupa en los últimos metros y le quita espacios al campeón del fútbol argentino. Riquelme es un as de espadas con custodia permanente, con Leonel García y Alejandro Friedrich siguiéndolo bien de cerca. Demasiado cerca, por momentos, lo que desencadena una seguidilla de fouls a los que el capitán de Boca responde con gestos de fastidio.

Sin Clemente Rodríguez, su gran aliado por izquierda y ese jugador al que hace explotar sus virtudes como pocos, Román relojea a Juan Sánchez Miño; mientras lleva la pelota pegada a su botín derecho y mira el panorama, le hace una seña inequívoca con su mano derecha: “¡Pasá!”, le pide. Dicen que los jugadores como él ven cosas que los demás no y se anticipan en la lectura del juego. Pocos minutos después de ese gesto, el lateral izquierdo llega con claridad al fondo y define, aunque Darío Capogrosso se queda con su remate sin mayores dificultades.

En la segunda etapa, Román le corresponde a su gente. Camino a tirar un córner, el rincón que da a los cerros lo ovaciona y él saluda, una vez más. Algunos minutos más tarde, el 10 ejecuta su primera obra maestra. Tiro libre, toque corto con Walter Erviti y remate al palo del arquero. Golazo. Abrazo con todos. Idilio eterno.

Se pelea Román con los ayudantes de Néstor Ferraresi, el técnico de Merlo. Se fastidia por esa victoria que se escapa en el último minuto. Pero no se inmuta. Va, agarra la pelota para patear el primer penal de Boca y... la pica. “Lo decidí en el momento, cuando vi que (Capogrosso) se movió”, le comenta Riquelme al canal TN al salir del vestuario. Estaba feliz. Había jugado su partido y había hecho que los demás lo jugaran también. Un Román auténtico. Que, con la 10 sobre la espalda y la pelota bajo la suela, puso a Boca en otra final. Una más.

Fuente: clarin.com
Tags: riquelme, roman, boca juniors, final copa argentina, penales, deportivo merlo
 
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