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Pernía propuso un juego: quién se quedaría en un duelo hipotético entre el equipo del Toto y el del Virrey.

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07 de mayo de 2020
ole.com.ar
Olé analiza estilos, planteles, figuras para intentar determinar cómo saldrían. Conocé acá todos los detalles...

El disparador viene de Vicente Pernía, una figura histórica de Boca y un baluarte de aquel equipo del Toto. El Tano está un poco dolido por las arbitrariedades que muchas veces comete la historia, que manda al arcón de los recuerdos a campeones que marcaron una época, simplemente porque nuevas hazañas los van, injustamente, relegando en los recuerdos. En la realidad, no hubiera sido posible un partido entre esos equipos enormes, simplemente porque los 22 años que hay de diferencia entre uno y otro ciclo así lo determinaron. Pero la idea de Pernía es válida, poner el duelo en la perspectiva del tiempo y medirlos, aunque más no fuera en un duelo imaginario, para determinar, si es posible, cuál era el mejor.







Lo primero es establecer un marco comparativo. Como el ciclo de Carlos Bianchi fue más extenso en el tiempo, se tomará el período inicial de ambos, que coincidió con la obtención de torneos de primer orden. Entonces, el Boca de Juan Carlos Lorenzo​ (1976-78) vs. el Boca de Bianchi (1998-2000). A jugar.

Contextos: ambos ciclos comenzaron en épocas de vacas flacas. Lorenzo suplantó a Rogelio Domínguez que no logró títulos entre 1973 y 1976, y Bianchi sucedió a los caóticos períodos de Carlos Bilardo (1996) y Héctor Veira (1997-98). Casi de inmediato, ambos entrenadores les dieron a sus equipos una mística ganadora. Lorenzo acertó al contratar jugadores clave: Gatti, Mastrángelo, Pancho Sa, Veglio, Ribolzi, entre otros. En cambio, el Virrey armó una revolución con lo que había. Dejó ir a Caniggia, le dio la titularidad a Guillermo Barros Schelotto y a Martín Palermo, la 10 a Juan Román Riquelme y la 6 a Walter Samuel.

En perspectiva histórica, la Libertadores e Intercontinental de 1977 tiene un valor único, ya que fueron las primeras y en definiciones épicas como el penal que Gatti le atajó a Vanderlei en una pierna, o el ida y vuelta ante el Borussia a quien la cátedra daba por seguro campeón. En esos fuegos de una Libertadores salvaje se forjó el equipo del Toto, que además fue el primero en eliminar a River de una Copa. De todas formas, el de Bianchi tuvo también su costado heroico, con los penales en el Morumbí y la final ante el Real Madrid como, quizá, el triunfo más importante de la historia, por el peso del rival.






Estilos: son, si se mira la característica del plantel y los entrenadores, dos equipos unidos por el mismo ADN de la personalidad, la fortaleza física y mental, el modo pragmático para resolver los partidos. En general, dos ejemplares de una forma rústica y granítica para defender, pero al que le sobraban recursos ofensivos por capacidad individual de sus futbolistas, pero también por la inteligencia y la aguda lectura mental para saber entender los partidos y los rivales. El de Lorenzo​, si se quiere, era un equipo más peleador que sufrió más para ganar.

Figuras: en ambos planteles había futbolistas que quedaron en el libro grande. Desde Hugo Gatti y Roberto Mouzo (el jugador con más partidos en la historia), hasta Pancho Sa, Suñé y Zanabria. Desde Córdoba, el trío de colombianos, Samuel, el Vasco, Guillermo, Palermo, Delgado y Riquelme. Es imposible no advertir, eso sí, el peso propio del máximo goleador de la historia de Boca, como lo es el Loco, y el máximo ídolo y para muchos el mejor jugador que alguna vez se puso la camiseta (Román). Por peso individual, el de Bianchi saca ventaja.



Técnicos: al Toto y al Virrey es casi imposible encontrarles un punto débil a la hora de diagramar un partido, decidir la estrategia y hacer los cambios. En eso, Lorenzo fue un precursor, un técnico adelantado a su tiempo. Como cuando mandó a un colaborador suyo que sabía hablar alemán para hacerse pasar como periodista y así espiar cada detalle del Borussia, rival de la Intercontinental. El Toto era un manual del detalle decisivo, con un ojo único para elegir jugadores. Y Bianchi... es Bianchi. Un técnico que llevó a Vélez a Tokio y después repitió con Boca dos veces, con rivales de un peso enorme (Milan dos veces y el Real), un hito único en la historia. El Virrey creó un estilo sin inventar nada, porque se apoyó en un modo clásico para hacer una revolución. El vestuario fue su bastión, con un discurso directo y sin atajos. Y, también, con ese ojo táctico único, como cuando puso a Matellán para marcar a Figo. Acá sí hubiera sido sensacional verlos frente a frente.


El partido: primero, sería un choque de duelos individuales de alto nivel. Nada más imaginar un córner con Bermúdez, Mouzo, Pernía, Samuel, Palermo, Felman sería una batalla épica. Además, Serna vs. Suñé; las cosas que se dirían Guillermo y Pernía; Gatti y sus salidas locas; el talento de Riquelme y Zanabria... Futbolísticamente, al ser los estilos tan parecidos quizá la clave estaría en los detalles. Alguna pelota parada del laboratorio de Lorenzo; un pase mágico de Román, un pique de Mastrángelo, Palermo y sus goles imposibles. Lo que queda claro es que quizá hubiera habido un equipo de Bianchi sin el equipo del Toto, porque a ambos los une el mismo hilo histórico. Por algo ese partido no se jugó nunca, porque sería imposible ponerlos en lados diferentes de una misma cancha.





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