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Un 17 de septiembre, pero de 1984, el mítico arquero demostró por qué le decían el Loco y se animó a plantarse como delantero en un amistoso con Atlas de México en California.

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17 de septiembre de 2021
tycsports.com

“Atención, troncos, entró el maestro”, gritó Hugo Orlando Gatti. No llevaba puestos los guantes ni el buzo de arquero.

Solo la camiseta de Boca, con el N°14 en la espalda. Aquella tarde del 17 de septiembre de 1984, el Loco ingresó a la cancha pero no se plantó entre los postes, sino que lo hizo en el área de Atlas de México, como un delantero feroz.

Para entender la locura del histórico guardián que también defendió los colores de River hay que trazar el panorama del Xeneize en aquellos tiempos difíciles. Luego de la conquista en 1981 con Diego Armando Maradona a la cabeza, el club comenzó a hundirse en una profunda crisis futbolística, económica e institucional.

Los jugadores no cobraban y hacían huelga, La Bombonera había estado clausurada y a punto de ser rematada por una demanda, los juveniles ponían el pecho y jugaban con camisetas blancas con los números pintados con fibrón –como contra Atlanta- y el presidente Domingo Corigliano estaba de licencia…

Con el objetivo de recaudar dinero, un Boca con la soga al cuello debió disputar 30 amistosos en 1984, varios de ellos contra clubes ignotos en el interior del país y otros en giras internacionales. La historia hasta llegar a la actuación de Gatti como delantero se gestó en Simoca, Tucumán, tuvo un cimbronazo en España (cayó 9-1 frente a Barcelona en la Copa Joan Gamper), Grecia e Italia y concluyó en Estados Unidos.

Fueron estadías y viajes complicados para el plantel azul y oro. Como no tenían comida ni hotel, los futbolistas tuvieron que dormir arriba de unos autos en una playa de estacionamiento en la ciudad de Fresno, en California. Al día siguiente los esperaba el amistoso con Atlas, por el cual iban a cobrar 4500 dólares a repartir entre todos.

El encuentro se llevó a cabo en el estadio universitario Ratcliffe, que era más chico que cualquier otro, tenía arcos de fútbol americano, no contaba con alambrado y tampoco espectadores en sus tribunas. Entre lesionados y ausentes, apenas 15 jugadores tenía Boca para presentarse bajo los 40 grados de sol californiano. Los once titulares fueron Balerio; Passucci, Mario Alberto, Mouzo, Córdoba; Stafuza, Segovia, Sotelo; Porté, Morena y Mendoza. Mientras que en el banco esperaban Gatti, Matabós, Berta y Abdeneve.

Antes de la media hora, el Xeneize ya ganaba 1-0 gracias al gol de Fernando Morena. Pero la intensidad duró poco. El calor abrazador fundió los motores de varios y es por eso que el técnico brasileño Dino Sani tuvo que realizar un par de modificaciones. Entró Berta y no duró mucho. Entre los sustitutos quedaba solamente Gatti, quien estaba tomando sol, sin remera y en ojotas.

Sani le preguntó si se animaba a jugar un rato de delantero, como lo hacía en los entrenamientos. El Loco aceptó sin dudar, se calzó rápido la N°14 y se metió a la cancha. Desbordó varias veces y marcó presencia en el área, pero no pudo convertir su gol soñado.



Estuvo cerca en la conquista de su compañero Carlos Mendoza, quien quedó mano a mano con el arquero y, en lugar de dar un pase al costado para que el nacido en Carlos Tejedor simplemente la empujara, decidió definir a la red. El partido terminó 2-1 en favor de Boca, pero la historia es toda Gatti.

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