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¿Cuánto sabes de Riquelme?

D’Onofrio, timonel millonario, desafía a su par de Boca, Angelici. Asunción y Doha toman fuerza y el juez chileno en la Conmebol se abstrae de presiones.

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29 de noviembre de 2018
latercera.com
La cordura está lejos de asomarse por la final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors. Rodolfo D’Onofrio, el presidente de los Millonarios, intenta dar señales de normalidad, pero termina añadiéndole un par de palos a la hoguera y desafiando a su par xeneize, Daniel Angelici, que mantiene inflexible la postura de que la definición no se dispute y sea el equipo de Guillermo Barros Schelotto el que se proclame por la vía administrativa.

“Angelici, vení a jugar. Nadie los va a matar. Terminemos con la pavada del TAS”, declaró el mandamás del club de Núñez. “No tengan miedo. A nadie le va a pasar nada. Ni al que gane ni al que pierda. El de River, si pierde, va a tener tristeza, pero esta no es la final del mundo, como leí. No somos tan buenos, nos pueden ganar”, insistió.

Los dardos hacia el boquense fueron más allá. “No puedo creer que Daniel no haya tenido respeto hacia el presidente de la Conmebol, hacía mí, hacia River, cuando firmamos un papel para postergar el partido por 24 horas. Ahí acordamos postergarlo. Nunca pensé que esa noche estaban escribiendo para pedir los puntos del partido. Faltó a su palabra”, disparó.

El dirigente está convencido de que el frustrado partido debe disputarse en Argentina, una opción que es cada vez más lejana. Agrega que el país debe ser capaz de corregir la mala imagen que dejó ante el mundo. Y, basado en una encuesta cuyo origen no precisa, afirma que “el 55 por ciento de los argentinos está porque se juegue”. En suelo propio.

La Conmebol parece decidida a otra cosa y avanza en dos escenarios posibles: Asunción, en Paraguay, en el caso de que se decida que el partido se juegue a puertas cerradas y Doha, en Qatar, en la eventualidad de que se decida jugar con público y frente al supuesto de que quienes asistirán serán seguidores neutrales y, lo más importante, pacíficos. Los asiáticos, en virtud del poderío económico que ostentan, ofrecen incluso ahorrarle un un gasto a la entidad que preside Alejandro Domínguez: el del traslado y hospedaje de ambos equipos. La Conmebol ya comunicó que proveería tales servicios a dos delegaciones de hasta 40 personas cada una.

Cualquier decisión, en todo caso, está sujeta a la que adopte la Unidad Disciplinaria de la Conmebol, que ayer recibió los descargos de River Plate después de que Boca añadiera antecedentes a su reclamo. Procesalmente, incluso, la resolución podría dilatarse aún más si los clubes deciden recurrir a la Cámara de Apelaciones y al TAS, la instancia a la que alude D’Onofrio y a la que Boca ya tiene resuelto apelar si el dictamen de primera instancia no lo convence.

En la Unidad Disciplinaria espera el chileno Cristóbal Valdés, uno de los tres jueces que dirimirá el recurso xeneize. Los otros son el paraguayo Eduardo Gross Brown y la venezolana Amarilis Belisario. “Uno, como juez, debe abstraerse del contexto y fallar conforme a derecho”, dice Valdés a La Tercera ante las presiones que pueden producirse. Su participación será a través de videoconferencia, pues está de vacaciones en Tailandia. La particularidad es admitida por el artículo 32 del reglamento disciplinario de la Conmebol.

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