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Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

Será actor central de las elecciones en Boca.

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07 de diciembre de 2019
infobae.com
Hábil declarante y un preciso estratega de lo gestual, el ex futbolista será protagonista principal en unos comicios claves.

Hay que diseccionar cada discurso de Juan Román Riquelme para lograr tamizar entre sus palabras la postura política que está allí como motor. En cada entrevista dice sin decir. En cada gesto expone sin exponer. Casi no existen aseveraciones contundentes que marquen su postura en sus apariciones públicas. No tiene guión. A Román el archivo no parece comerle los talones con tanta facilidad. Medido y pensante en las apariciones públicas, su capacidad discursiva parece ser la punta de lanza de su estrategia política actual.

Para empezar a deshilachar el perfil político de este debutante en la política es importante conocer sus raíces. Germinó en un barrio humilde de Don Torcuato, donde jugaba torneos por plata en el equipo de su padre mientras ya era parte de las inferiores de Argentinos Juniors. La educación formal duró hasta séptimo grado, cuando se plantó delante de su madre para decirle que no iba a seguir con la escuela ni iba a continuar en catequesis porque quería ser futbolista profesional. Cacho, su viejo, que hoy todavía trabaja en la venta de comida en distintas fábricas, lo apoyó desde el primer minuto. En 1996, cumplió con su promesa: debutó en la primera de Boca y al poco tiempo compró la casa de Don Torcuato donde todavía sigue viviendo.

El mayor de nueve hermanos, padre de tres hijos y divorciado desde hace unos años, la intimidad de Riquelme se resguarda bajo siete llaves. Aparece en el centro de la información cuando él escoge y no al revés. Las polémicas que lo tuvieron como actor central a lo largo de su vida fue porque él mismo las disparó o porque eligió subirse al ring. Como ahora.

En los últimos días, Riquelme se bajó del pedestal del ídolo y metió por completo sus pies en el barro de la política. Allí aparecieron dos versiones un tanto contradictorias, como si chocara el Román realista y el impulsado por su deseo: se animó a ofrecerse públicamente como candidato a presidente de una lista de unidad por la que nunca hubo un acuerdo y, días más tarde, reconoció no estar preparado para ese puesto. El realista –motivado por el contexto político– se impuso en la lucha interna. Ya como candidato a vocal, reconoció: “Yo de política no entiendo. Si algún día quiero ser presidente de mi club, tengo que aprender muchísimo. En cuatro años, si estoy preparado, puedo ser candidato”. Una determinación más asociada a los movimientos cerebrales que siempre expresó a lo largo de su trayectoria.


Con 41 años, puede alardear de su pasado “apolítico” a nivel país pero no puede negar ser un bicho político. Hábil declarante y preciso explotador de lo gestual, tuvo su primer impacto político cuando con 23 años corrió rumbo al palco del por entonces presidente de Boca Mauricio Macri tras anotar un gol ante River e inmortalizó el Topo Gigio para expresar su queja por un resarcimiento económico que debía recibir por su millonaria transferencia a Barcelona. Sin embargo, fue tan rápido como en la cancha ante los micrófonos y negó habérselo dirigido al directivo: “No fue por nada en especial, a mi hija le gusta el Topo Gigio”. Hasta el día de hoy continúa negando, siempre con una sonrisa irónica, que aquella celebración haya sido una protesta. En el 2017 fue una de las pocas veces que se refirió de una manera elíptica a este tema: “Nunca tuve problemas con ningún presidente. Yo hablo mis cosas, es mi trabajo, puedo estar de acuerdo o no, pero para mí eso no es una pelea. Él es presidente, yo tengo que respetar si me quiere pagar 10 pesos y él tiene que respetar si me tiene que pagar 11. Y eso no quiere decir que yo tenga diferencias con él”.



El fin se cumplió y el Topo Gigio gate traspasó los años. A punto tal que Macri le regaló un muñeco del mítico personaje como broma en su regreso al club durante el 2007 y también revivió el tema algunas semanas atrás para cerrar su campaña en busca de la reelección como Presidente de Argentina. El vínculo no se resquebrajó jamás y el ex futbolista todavía mantiene un contacto fluido, a punto tal que aseguró que recibió un llamado de su parte para impulsar una reunión con Daniel Angelici de cara a las elecciones. “Si Mauricio me manda un mensaje, le contesto. Es el presidente de mi país y yo soy un ciudadano más. Cuando me sonó el teléfono fueron 5 segundos inolvidables para mí. A veces me manda mensajes, hablamos de su hija, de mi hijo”, dijo sobre esa comunicación. Ese contacto fluido también incluyó algún partido en la Quinta de Olivos.

Román se formará bajo el ala de Jorge Amor Ameal en caso de que su agrupación gane las elecciones del domingo. Tendrá su primera experiencia en gestión. Deberá desarrollar su perfil como líder del departamento de fútbol de Boca, uno de los puntos más sensibles y con mayor exposición del deporte nacional. Quiera o no, será un actor central en las tensiones políticas del país. A lo largo de los años, Riquelme nunca se expresó a favor o en contra de algún movimiento político de manera visible. Elogió a Cristina Fernández de Kirchner tras las elecciones del 2011, con las mismas palabras que lo hizo con Macri hace algunos días. “Vivo momentos lindos, como cuando la presidenta ganó la primera vuelta y dijo que estaba feliz como Riquelme. Son 10 segundos inolvidables para mí. Yo me siento un ser humano normal”, expresó por aquellos años. “Que me nombre, que se acuerde de mí, es una sorpresa linda. Ojalá que le caiga bien y me tenga cariño”, agregó.



Al menos dos veces en diversas entrevistas intentaron emparentarlo con un movimiento político nacional y él siempre esquivó la respuesta con la elegancia de su refinado discurso. “¿Salieron a votar? ¿te pusiste contento con el resultado o no se dice?', lo indagaron en una nota del 2011 tras la victoria en las urnas del kirchnerismo. “Sí, muy contentos... ¡Ganamos 4-0 en casa!”, gambeteó con plasticidad entre risas como si hablara del triunfo sobre Unión de las horas previas. Hace unos días atrás, en su visita a Intrusos, Jorge Rial fue contundente: “Román, entre los dos, vos sos más cumpa (peronista)...”. Rió unos segundos y rápidamente salió jugando: “No, no, yo de política no entiendo”.

Sin correrse de su mesurada línea, elogió la gestión de Horacio Larreta en la Ciudad de Buenos Aires pero como método para filtrar una crítica encubierta ante una posible complicación en la votación del domingo: 'Yo soy de Don Torcuato, pero vine para acá y a la noche a veces paso. Capital está cada día más linda. Hay que reconocer que (Horacio) Larreta junto con (Diego) Santilli están haciendo las cosas bien. Por eso les pedimos que el domingo ayuden para que sea una fiesta y que el hincha vaya feliz a votar. Tenemos que ser 40.000 y ojalá ellos nos ayuden a disfrutar el día”.

Las referencias firmes sobre la política nacional de Román son contadas con los dedos de la mano. Ahora, en su rol de candidato a vocal, se animó a plantear que el tablero del país no debería influir en los pasillos de la Bombonera: “Necesitamos volver a ser un club de fútbol. No somos un partido político. Somos el Club Atlético Boca Juniors”.



Hay un registro de una presentación política firme. Quizás el único. Se mostró cercano a Sergio Massa. No es un secreto que un lazo de amistad une al ex Intendente de Tigre y al vecino de Don Torcuato precisamente por esa zona. Sin embargo, el apolítico Román rompió su propia veda en el 2014 y participó de una jornada de “deporte e inclusión” en el polideportivo de Tigre frente a cientos de chicos que asistían a colonias de verano para acompañar al por entonces diputado del Frente Renovador. “Para mí siempre es un orgullo estar en Tigre. Tengo la suerte que me inviten, y siempre que sea para el deporte y para los chicos, yo voy a estar”, dijo. Meses más tarde, Massa y el intendente local Julio Zamora, lo declararon ciudadano ilustre de la ciudad. “Estoy agradecido a Sergio y a Julio, porque me están haciendo vivir un día que no me lo imaginaba”, agradeció en el acto. Y abrió una compuerta: “Me voy a tratar de preparar para ser presidente de Boca”.

A las fotos con Massa en los actos, hay que sumarle las capturas del día que visitó la Casa Rosada en 2008 para recibir una distinción en manos de Cristina Fernández de Kirchner por el título en los Juegos Olímpicos, los diversos momentos vividos con Macri y también el festejo del ascenso de Argentinos Juniors con Alberto Fernández en 2014. “Si Alberto me llama a partir del 10 de diciembre, serán 5 segundos inolvidables para mí. Es el presidente de mi país”, repitió su discurso sobre la figura del flamante Presidente. Para Román no hay grieta en este caso.



Si bien en esta ocasión será la figura estelar de los comicios, es –al menos– la tercera elección que lo tendrá como un factor determinante. En el 2011 porque la renovación de su contrato fue uno de los puntos a debate entre los candidatos. En el 2015, la primera vez que votó ya que antes no podía por ser futbolista, arribó a su mesa en medio de una lluvia de insultos de los fanáticos contra Angelici. Días antes, se había mostrado como un férreo opositor sin identificarse con ningún otro candidato: “Creo que va a ganar el que está, con todo lo mal que hizo. Tiene todo comprado, lo va a ganar. No lo estoy criticando. Cuando yo compartía el club, él era presidente, yo jugador, lo saludaba con mucho respeto. Solamente discutíamos un poco si no le pagaba a los chicos, yo me enojaba”.

“Tengo principios. Para algunos soy bastante loco, pero vivo tranquilo”. El hombre que hasta llegó a renunciar a la selección argentina en el 2006 para preservar la salud de su madre jactándose de esos mismos “principios” ahora deberá demostrar su capacidad como estratega político y moverse por el barro de la política con la misma elegancia que lo hizo por el pulcro césped.ºº

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