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Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

Ni el aura de Riquelme, el símbolo de los años dorados de Boca, pudo ser factor para que llegara la esquiva Séptima.

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14 de enero de 2021
ole.com.ar

Esta vez las decisiones del Consejo de Fútbol juegan en la derrota.

Juan Román Riquelme ya no entra a la cancha, pero de alguna manera sigue jugando -y fuerte- en el día a día de Boca. Anoche, los reflectores de la derrota se fueron con Russo y los jugadores, pero parte de esa luz le llega, irremediablemente, a JR y su Consejo de Fútbol. El aura de quien fuera el símbolo de los años dorados de Boca volvió al club con la misión de llevar al club a ese lugar que tanto valoraron los hinchas y los socios, que en definitiva lo depositaron en la vicepresidencia y en el manejo del fútbol. Ya sí como una hipotética victoria en la Libertadores lo haría socio en la gloria, esta derrota le guarda una porción sustancial y y amarga en el reparto de responsabilidades.

Es ahora donde el peso de sus decisiones se acomodan en la balanza, y ahí queda claro que para él era mucho más fácil acertar dentro de un campo de juego que fuera de él, quizá porque hoy no hay nadie con los cortos que con su talento arregle todo con dos pisadas y un pase gol.

Es posible que Román todavía le esté tomando el pulso a su función. Queda claro que algunas decisiones de su parte fueron de arrebato y poco pensadas. La medida de apartar a Pol Fernández por una diferencia contractual sonó extemporánea, más producto de un enojo que de la reflexión. Fernández era un jugador clave para Russo, que ni las llegadas de Cardona y Diego Gonzáles pudieron suplir. Sin ser un futbolista determinate, Boca se privó de un titular que pudo haberle aportado soluciones. Algo parecido se vivió con Buffarini, aunque no llegó a tanto. Pero las decisiones impulsivas -como antes se dieron con Kevin MacAllister- no dieron buenos resultados...

Por supuesto que no todos fueron errores. La llegada de Russo, que hoy puede sonar dudosa, tuvo sentido. En tal caso, Boca ganó un título y el domingo irá por otro. Pero fue tan floja la respuesta individual, tan clara la falta de jerarquía de un plantel que moldeó él, que a su figura inmaculada ya le apareció un manchón.



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