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Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

Jugadores, cuerpo técnico, Consejo de Fútbol y dirigencia, una vez más atados a un resultado en la Copa Libertadores.

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18 de diciembre de 2020
ole.com.ar

¿De quién es la responsabilidad del inoportuno mal momento?

Un resultado puede sacar problemas a la luz o esconderlos bajo la alfombra (el césped, en este caso). El fútbol argentino en general y Boca en particular son así. Hay una larga lista de entrenadores, de jugadores y hasta una dirigencia que lo vivieron en carne propia en los últimos años, porque a pesar de haber ganado más campeonatos locales que cualquier otro equipo, no les alcanzó con semifinales y final de la Copa Libertadores y tuvieron que marchar. "Los balances no se festejan en el Obelisco", decía Daniel Angelici, consciente de cómo son las cosas en el club xeneize y de la delgada línea que es ganar o perder una final.

Y si bien lo que mostró el equipo en la revancha frente a Internacional y en la ida contra Racing puso una vez más a Boca en una situación de todo o nada, los 90 minutos por delante -en un club que vive día a día siempre- pueden devolver la tranquilidad al menos hasta las semifinales de enero.

Sin embargo, en las primeros minutos del viernes, un comunicado inoportuno y sin tacto con el sello del Consejo de Fútbol sumó un nuevo cabaret a este 2020 y colaboró para enrarecer todavía más el clima, tanto puertas afuera y puertas adentro. Con los hinchas muy enojados por lo que vienen viendo en el campo de juego y por la falta de reacción ante los fallos de los árbitros que ven en la dirigencia. Y con algunas de las patas que conforman el club en cortocircuito, con pases de factura al cuerpo técnico, Riquelme y su Consejo de fútbol y a la dirigencia. Una situación que sólo podría disimular -ya lo dijimos- una clasificación a las semifinales. Luego el pase a la final. Y por último, levantar la Séptima. Porque Boca es así...

Los jugadores
La imagen que dejó el equipo preocupa en todos los niveles. "Podemos pasar o no, pero lo que no puede ocurrir otra vez es dejar esta imagen", dijeron a Olé desde el club. Actitud, rebeldía, sangre, alma, corazón, intensidad son parte de la deuda emocional que se reclama a este Boca.

Esa pasividad hasta resulta extraña. Porque hasta el choque contra Inter en Brasil, el equipo había mostrado otra cara. Se lo veía sólido, seguro, ganaba con autoridad. Y de repente, las dudas, las distracciones, esta atadura como si el equipo jugara con el freno de mano puesto.

Pero también, de la mano con lo anterior, preocupan los bajos niveles individuales de Villa, Salvio, Cardona y Campuzano, por mencionar sólo a los más complicados.

El Consejo de Fútbol
Los cambios para intentar revertir el partido en la derrota contra el Inter fueron Jara y Obando, mientras que la primera opción frente a Racing fue Soldano, el número 9 de dos goles en 30 partidos. Y si Russo miraba el banco, lo primero que veía eran juveniles con apenas unos minutos en Primera o que no habían debutado. Con lo cual quedó muy expuesto en estos partidos la falta de recambio en un plantel que fue perdiendo jugadores de jerarquía y no los fue reemplazando en los últimos dos mercados de pases. A raíz de la inexperiencia y los manejos del Consejo de Fútbol.

Paolo Guerrero, Ever Banega y Mauricio Isla fueron casos muy notorios en los últimos mercados de pases, futbolistas de jerarquía que Riquelme y Cía. fueron a buscar pero no pudieron convencer. En cambio, la decisión fue incorporar jugadores en oferta que conocieran el club y fueran conocidos de Román, caso Pol Fernández, Cardona, Javier García y el Pulpo González. Zambrano fue la única excepción.

A su vez, las formas del Consejo pudrieron algunas relaciones internas: el destrato a Villa con idas y vueltas, la decisión de colgar a Pol Fernández, la salida poco clara de Junior Alonso, la partida a los tiros de Alexis Mac Allister, y las negociaciones sucias con Buffarini con un comunicado/anuncio a días de un partido decisivo...

No sólo el plantel no se reforzó bien, sino que algunas cesiones llamaron la atención: el Consejo dejó ir a Weigandt cuando Buffarini y Jara no responden y prestó a Retegui, Bou y Hurtado sabiendo que Abila no es garantía por las lesiones y Soldano por la falta de goles...

El cuerpo técnico
Russo suele argumentar que el parate los afectó más que a ningún otro y que nunca alcanzaron el nivel de marzo, pero llama la atención que Boca sea el único de los clubes que están en las copas que involucionó futbolística y físicamente desde la reanudación de las competencias, convirtiéndose en un equipo lento, previsible, sin inventiva, sin nafta, gastado.

Porque en lo futbolístico no hay más que dos estrategias de juego: una, desequilibrar por las bandas con la velocidad de Salvio o Villa, y la otra, la magia de Cardona. Listo. Cuando eso no funciona, como ocurrió en los últimos partidos, se acabó. Se vuelve un equipo fácil de anular y sin respuestas.

Boca además es pasivo para defender, no es agresivo para presionar. Cuando el equipo lo intentó, como ocurrió en algunos momentos de la ida frente a Racing, quedó en evidencia que no lo puede hacer, como si le faltara respuesta física y a la vez no tuviera los jugadores para eso. ¿Cuándo fue la última vez que arrinconó a un rival contra su arco?

Un ex DT de Boca decía que un equipo moderno no podía darse el lujo de jugar con uno menos, haciendo referencia a que uno de sus futbolistas no presionaba como el resto. Hay otros que dicen que sólo se puede tolerar a uno así (un talentoso, por supuesto). Boca, con Tevez y Cardona, tiene dos.

La decisión de poner entre los 11 a los mejores jugadores, aun sacrificando las posiciones donde algunos mejor rindieron (Cardona en la izquierda y Tevez de segundo punta), no funcionó hasta el momento, por eso el ingreso de Soldano durante el segundo tiempo del partido con Racing. Pero en este punto aparece la complicidad del cuerpo técnico al no exigir refuerzos de jerarquía, al menos en el puesto de nueve, donde es evidente que no hay...

También pareció haber habido problemas en la lectura de los dos últimos rivales, por la forma en que sorprendió Inter y por un excesivo respeto hacia Racing, con Villa corriendo rivales hasta la línea de fondo.

La dirigencia
"Vamos a viajar con Román a la Conmebol a presentarnos. Y lo mismo hará Ameal en la AFA. Me parece que tenemos que generar otra vez presencia ahí. Sobre todo en la Conmebol, que nos viene boludeando bastante". El anuncio de campaña de Mario Pergolini y la visita al ente rector del fútbol sudamericano por parte de Ameal y Riquelme durante el sorteo realizado hace un año en Paraguay no hizo que las presentaciones de Boca dejen de tener fallos polémico y discutidos, según los últimos partidos.

Lo que ocurrió con una acción calcada entre Moisés, Obando y Melgarejo hizo estallar de bronca e impotencia a los hinchas y los llevó a exigir una reacción de parte de una dirigencia que mantiene silencio desde hace meses, a excepción de los comentarios de Pergolini en su programa de radio. ¿Por qué en su programa? Como conductor se permite hablar, como dirigente pidió en las últimas entrevistas que no le preguntaran por Boca. La tensión interna que generaron algunas declaraciones anteriores lo habrían llevado a eso.

¿Y Riquelme? Durante la campaña prometió contar su proyecto al día siguiente de las elecciones y todavía, durante todo un año, no lo hizo. No habló. No reaccionó. Y tampoco salió a levantar la guardia en nombre de Boca. En realidad, todo el Consejo, muy crítico y locuaz cuando estaban afuera del club, eligió el silencio en estas semanas. No hacía falta que salieran a golpear a sus propios jugadores, pero sí a plantar bandera.

Pero su postura frente a la Conmebol no es lo único que se le puede achacar a una dirigencia que prometió una auditoría de la UBA y a cambio ofreció un informe interno. Su cuota de responsabilidad tiene que ver con la administración de un club: cómo es posible que, en menos de un año, Boca pasara de comprar jugadores por seis, siete u ocho millones de dólares a no poder incorporar jugadores de jerarquía ni invertir en potencial, como ocurrió años anteriores con Barrios y Nández, por ejemplo.

En este caso, el balance tampoco se celebrará en el Obelisco, entre otras cosas porque todavía no se hizo. Pero tampoco se celebrará en el Obelisco la pintura o el cambio de butacas de la Bombonera. Lo único que vale para el hincha de Boca es la Séptima.

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