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Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

Riquelme arrancó la jornada bien temprano, charló con Russo y con algunos jugadores y, cuando se estaba por ir, hizo pasar a los hinchas al club y se sacó fotos con todos.

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04 de enero de 2020
ole.com.ar
Acá, todos los detalles...

'Román, Román, Román”, gritan unos 20 hinchas cuando Juan Román Riquelme asoma por el estacionamiento de Casa Amarilla, abre la puerta de su camioneta y la pone en marcha para pegar la vuelta para Don Torcuato. Lo acompañan Jorge Bermúdez y Raúl Cascini, dos de sus laderos en el manejo del fútbol del club. Pero al que le gritan es a él. Entonces, el único vicepresidente que es ídolo baja de su vehículo, se acerca al portón y pide al encargado de seguridad que lo abra para sacarse fotos con cada uno de ellos. Así terminó el primer día de trabajo de JR con el plantel.

La jornada de Riquelme comenzó poco antes de las 9, cuando arribó y estacionó en el mismo lugar en el que lo hacía cuando era jugador xeneize. Una de las primeras cosas que hizo en el complejo, mientras los futbolistas pasaban por el consultorio médico para los estudios, fue hablar a solas con Daniele De Rossi y enseguida siguió con una charla con el cuerpo técnico.

Después, cuando el plantel ya trabajaba en el gimnasio, se acercó y saludó a todos, a modo de presentación. Porque JR está en funciones desde hace varias semanas, pero a los jugadores recién ayer los pudo ver cara a cara, en el regreso a los entrenamientos tras las vacaciones.





Una vez que terminó la práctica, sobre el mediodía, JR se quedó charlando con Russo por más de una hora. “Mi ida y vuelta con Román es permanente. él está muy bien y muy claro, convencido de lo que busca”, contó Miguel. “Está claro en los conceptos, compartiendo la idea futbolística”, agregó el DT, quien también estuvo durante la mañana con el cuerpo técnico de Reserva, compuesto por Battaglia, Krupoviesa e Ibarra.

Cerca de las 15, finalmente, Riquelme se dispuso a subirse a su coche, pero ahí vio a sus fanáticos y no se fue hasta cumplir con todos. Incluso, cuando se estaba yendo y pasó el portón, vio a un hincha con una enorme bandera en su honor, detuvo la marcha y se la firmó sin dudar. Ahí sí, el día de Román en la oficina había terminado...



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