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HACE 7 DÍAS

El estilo europeo de los Mellizos cotiza a los jugadores de Boca

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Foto: lanacion.com.ar
Boca viene de ser campeón, pero igual se renueva con la mira puesta en el segundo semestre de 2017 pero, sobre todo, con la Copa Libertadores de 2018. Hubo altas y bajas de jugadores, intentos de refuerzos concretados y otros fallidos.

El equipo campeón no brilló y hasta mostró más de una grieta en el recorrido, pero la propuesta de los Barros Schelotto potenció, desde lo individual, a figuras que luego terminaron seduciendo a clubes del extranjero

Sin embargo, existe un patrón que, salvo excepciones, dominó el ciclo de los Mellizos Barros Schelotto : su estilo de juego potencia a los jugadores, los cotiza hacia afuera, y así vuelven a ser mirados con otros ojos por el fútbol internacional. El ejemplo emblema es Rodrigo Bentancur : hace varios mercados que los dirigentes xeneizes lo tenían en vidriera, pero fue bajo la gestión de Guillermo cuando fue vendido a Juventus en 9.400.000 de euros. En el torneo doméstico casi no aportó asistencias ni goles, no fue desequilibrante en el título xeneize y la mejor versión de Boca-equipo se encontró cuando el uruguayo fue reemplazado por Wilmar Barrios. Pero el Mellizo, como Arruabarrena antes, tenía una gran consideración de Bentancur, hasta poniéndolo a la altura de Tevez cuando los dos faltaban. Desde sus capacidades técnicas (cambio de ritmo, altura, porte, despliegue y el manejo de un control orientado para salir con facilidad con ambos perfiles) Bentancur tenía un gran potencial, aunque eso se observó poco en las canchas argentinas. Sin embargo, afuera abren los ojos cuando ven el funcionamiento de determinados futbolistas en el envase que proyecta desde lo táctico y estratégico Guillermo.

Por eso ayer Daniel Angelici reconoció: 'los mejores refuerzos son Bendetto y Pavón'. El presidente xeneize se refería a las renovaciones de los contratos hasta 2021 y 2022, respectivamente. Y aumentando las cláusulas de salida pensando en la Libertadores y el interés de los equipos del exterior. A Benedetto (llegó de México a cambio de US$ 5.600.000), autor 21 goles para el campeón, lo quiso Sevilla (España) y un club de la MLS, y actualizaron la cláusula de salida a 21.000.000 de dólares. Pavón estuvo a punto de irse a Zenit, de Rusia, por 18.000.000 de euros; también lo sondearon desde París Saint Germain y Monaco (Francia). La dirigencia de Boca reaccionó a tiempo y le actualizó la cláusula por 30.000.000 de dólares. Angelici , y sobre todo Barros Schelotto, están convencidos de que para dar el salto internacional la mejor noticia fueron los blindajes a Pavón y Benedetto, por más que en este último libro de pases llegaron refuerzos de jerarquía como Paolo Goltz, Edwin Cardona, Cristian Espinoza y Nahitan Nández.



Hay más ejemplos: Gago alcanzó su mejor rendimiento con Guillermo, y así renovó su contrato con Boca hasta 2020, con una cláusula de 10 millones de dólares. Walter Bou llegó por 500.000 dólares y, tras haber marcado goles importantes en el último año, hoy está tasado en 5.000.000 de dólares; Centurión explotó futbolísticamente de la mano del Mellizo hasta que la última salida le imposibilitó volver a la Ribera, pero terminó en Genoa por lo mencionado anteriormente. Con su explosión y desequilibrio, más el muy buen rendimiento físico, encaja perfecto en el fútbol de Europa. Jonathan Silva se impuso como titular en lugar del colombiano Fabra como el lateral izquierdo del campeón y Sporting de Lisboa, dueño de su pase, no sólo no aceptó volver a negociarlo a Boca, sino que lo blindó con una cláusula de salida de ¡45.000.000 de euros! Wilmar Barrios llegó de Tolima por 3.000.000 de dólares en agosto de 2016 y hoy, para los dirigentes, vale más que el doble. Hasta Tevez se recotizó haciendo goles importantes en los clásicos a fines de 2016 y se fue a China a cambio de 80.000.000 de dólares.

Hay dos jugadores que en la actual pretemporada subieron su consideración del cuerpo técnico como Junior Benítez y Lisandro Magallán. También hubo apuestas que bajo el ciclo de los Mellizos alternaron buenas y malas, como Axel Werner, Agustín Rossi, Gino Peruzzi, Fernando Tobio y Nazareno Solís; un interrogante como Sebastián Pérez, que llegó como campeón de América pero luego se lesionó. Y un par de excepciones negativas como Fernando Zuqui (fue la figurita difícil del mercado de invierno de 2016, llegó a cambio de más de 3.000.000 de dólares, pero no rindió y será cedido) y Santiago Vergini, que arribó para ser titular y perdió el puesto por flojo rendimiento.


Boca fue un merecido campeón del fútbol argentino, aunque no siempre pudo jugar bien o alcanzar un alto rendimiento con regularidad. Es cierto que el torneo fue largo y eso generó altibajos lógicos de rendimientos, modificaciones entre titulares y suplentes. Pero sí hubo algo que se notó con nitidez: el estilo que intentaron darle Guillermo y Gustavo, más cercano a las búsquedas del viejo continente (armar el equipo desde los wines en un 4-3-3, ataque vertical, transiciones rápidas, asumir riesgos) se impuso a la pausa y la elaboración, o los pelotazos y las segundas jugadas, situaciones que se observan de manera más habitual en el fútbol argentino. Aquí a Boca no se lo vio como un gran campeón, pero cuando debió medir fuerzas en amistosos con Sevilla y Villarreal (triunfos por 4-3 y 1-0) estuvo a la altura de una exigencia mayor. Y algunas individualidades despertaron un brillo especial fronteras afuera. El estilo europeo de los Mellizos cotiza a los jugadores de Boca.

Fuente: lanacion.com.ar

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