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Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

Coincidencias en los rivales y nombres que remiten a tiempos de gloria, sumado al cambio de racha que se dio en el último título y lo que se ve en el césped, son lindos indicios para el Xeneize.

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24 de septiembre de 2020
ole.com.ar
¿Es la hora, es la hora?

Los especialistas en astrología deportiva anticiparon no bien regresó Miguel Angel Russo y se conoció el calendario de Boca en la Copa Libertadores que “la carta astral debut” del entrenador no era tan positiva como la del 2007 y tampoco tenía una gran compatibilidad con la del club. Las implicancias negativas de Saturno/Plutón, la Luna natal del ciclo, la cuadratura del maléfico Neptuno y el mal posicionamiento de Mercurio. El año, según el vaticinio, era todo malo, de gran decepción, con frustración y desilusión.



Sin embargo, Russo debutó, no paró de ganar, de entrada obtuvo un título épico y en este regreso supo superar grandes obstáculos. Y en el mundillo futbolero de talco y gatos negros lo más lejos posible, a Boca le pasa lo contrario a lo indicado por los astros: sobran señales y coincidencias con tiempos de gloria que auguran un buen porvenir. Para que los hinchas se entusiasmen con la Séptima no sólo por lo que pasa en el césped, donde este jueves desde las 21 deberá ganarle al DIM para recuperar el liderazgo en solitario del grupo H.

En la Libertadores en general hay buenas señales. Flashback a cada paso. El Medellín, el rival de turno, sólo había enfrentado a Boca en una oportunidad y había sido en el 2003, un año que terminó con el trofeo en alto en Brasil y también en Japón, con figuras como Abbondanzieri, Ibarra, Schiavi, Cascini, Guillermo, Delgado y Tevez. Sin dudas que es un adversario que trae buenos recuerdos. Incluso, su actual DT, Aldo Bobadilla, fue el suplente de Caranta en la conquista de la Sexta en 2007.

A ese 2007 también lleva otro rival del grupo, como lo es Libertad de Paraguay. Lleva al 2007, 1977 y 2018, las únicas tres ediciones en las que Boca se topó con este conjunto paraguayo y casualmente llegó a la final en las tres. Ganó dos y perdió una. La primera vez que lo enfrentó le ganó de ida y de vuelta, en la fase semifinal que pondría al equipo del Toto Lorenzo en la final contra el Cruzeiro y terminaría con el primer título de América para el club.



La segunda fue por los cuartos de final, con empate en la Bombonera y triunfo de visitante con Riquelme desgarrado pero goleador y figura, tanto que después lo acusaron de jugar dopado, y esa edición concluiría con vuelta olímpica ante Gremio. Y la restante, en octavos, con victorias 2-0 y 4-2, competencia que se resolvió ante River en Madrid. Hasta Ramón Díaz, técnico de Libertad, es simpático para el hincha xeneize con el “yo no” que se volvió meme y GIF...

Pero no es sólo cuestión de rivales. Las presencias de Russo y Riquelme, acompañado por Delgado, Cascini y Bermúdez, todos sinónimos de tiempos gloriosos, parecen haber barrido desde un principio con las malas energías y recargado de buena vibra al club.

Como si la moneda hubiera empezado a caer de este lado y no de aquel, a partir de la forma en que Boca persiguió a River durante el tramo final de la Superliga y le arrebató el título en la última fecha, algo que nunca había ocurrido en las definiciones entre los rivales superclásicos, porque siempre se había consagrado el que llegó arriba en la tabla. El combo perfecto para la fiesta fue la vuelta de Maradona a la Bombonera con su Gimnasia y que el gol lo haya hecho Tevez.

El parate por la pandemia justo después de ese gran momento amenazó con cortar la racha, la historia que se dio vuelta en esa definición de liga. El caso Villa, los cinco meses sin entrenamiento y los seis sin competencia y los 22 futbolistas con coronavirus. Pero la maquinita de Russo volvió ante Libertad (y sin Russo, con Somoza en su lugar) como si el tiempo muerto no hubiera existido. Con una victoria sin discusiones. Que este jueves tratará de repetir contra el DIM para seguir rumbo al objetivo. En la búsqueda de la Séptima. Aunque los astros no quieran. Pero sí las buenas señales y felices coincidencias. En este 2020, para los cabuleros, está todo a favor de Boca...

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