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Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

El click que hizo para ser la gran figura del campeón.

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09 de marzo de 2020
clarin.com

Ni dietas ni entrenamientos en doble turno. Desde el entorno del Apache aseguran que hizo un cambio mental que resultó liberador. 'Si se siente bien, le vamos a renovar el contrato, avisa Ameal.

Los héroes del fútbol no tienen súper poderes. Son hombres de carne y hueso envueltos en una camiseta, pero atravesados por los problemas de cualquier hijo de vecino. Carlos Tevez se sintió atrapado en su cuerpo de ídolo. Atado a un pasado dorado, aturdido por un presente opaco, sufrió horrores su falta de continuidad. Entonces ahora, que es el chico de la tapa de todos los diarios, que se cargó el campeonato de Boca​ al hombro, hay que mirar hacia atrás. Para reconstruir la historia del capitán que pudo abandonar el barco en diciembre, pero decidió quedarse por otro gramo de gloria y con el mismo sueldo que un jugador que salta de la Reserva a la Primera. Y para entender porqué, casi con seguridad, a mitad de año se extenderá su contrato hasta junio de 2021.


¿Cómo hizo Tevez para pasar de ser un problema interno para el técnico de turno a transformarse en una solución dentro y fuera de la cancha? No hizo dietas, ni siquiera doble turno. Tampoco contrató a un preparador físico en sus tiempos libres. Carlitos se abrió a su entorno. Empezó a desnudar sus frustraciones. Se sacó una espina de encima.


Le dolió mucho haberse quedado afuera de la final de Madrid en diciembre de 2018 y de los dos partidos que Boca jugó contra River el año pasado en el Monumental, uno por el torneo local, otro por la semifinal de la Copa Libertadores. No lo había podido superar. Hasta enero, cuando Miguel Angel Russo asumió la conducción del equipo y le abrió las puertas de la titularidad que le habían cerrado Guillermo Barros Schelotto y Gustavo Alfaro​ en las últimas dos temporadas.

Cuenta una persona que convive día a día con Tevez, que lo acompaña a sol y a sombra, en confianza con Clarín: “Trabajó mucho el aspecto mental. Había cosas básicas que no le salían. Se frustraba. El siempre fue muy estricto con su dieta. Pero veía que llegaba el partido y estaba en el banco. Entonces, llegó a decir: ‘¿para qué me voy a cuidar si voy a ser suplente o me van a poner cinco minutos?’. De ahí a comerse una pizza o un choripán hay un tramo muy corto. Empezaba, entonces, una pelea interna. Sin motivación, se dañaba él mismo”.



Tevez hacía una entrevista y salpicaba. Se mordió los labios hasta que Guillermo partió a Los Angeles. Después, lo sacudió. Del mismo modo, con Alfaro. Más allá de que en las últimas horas le agradeció al entrenador por su cosecha de puntos en Boca, cuando dejó el cargo en diciembre, Carlitos disparó contra Lechuga. Russo, en cambio, parece haber encontrado el punto justo. Le devolvió la confianza. No necesitó decir que era su bandera, como hizo el entrenador rafaelino. En los hechos, es un jugador vital para su estructura. Y le terminó respondiendo con media docena de goles en los siete partidos que condujeron al equipo a la vuelta olímpica.



“Russo tiene experiencia. Manejó a Riquelme grande. Otro técnico lo hacía viajar a Venezuela, perder 10 horas, desgastarlo. En cambio, lo hizo quedarse en Buenos Aires, entrenarse y llegó 10 puntos para el partido con Gimnasia”, aporta otro allegado al jugador. El entrenador lo liberó de presiones. Le volvió a mostrar el camino del área. Y aunque Carlitos renegaba de sus viejos tiempos como centrodelantero, sintió que tenía que adaptarse a las necesidades del nuevo cuerpo técnico.


La charla con Riquelme fue clave. El “volví a tener hambre de gloria” que Tevez lanzó durante los festejos. Eso le pedía Román, que mostrara el vigor de otros momentos. Limar asperezas con Jorge Amor Ameal, también fue importante. “Está enchufado, tiene ganas. No había que traer a (Paolo) Guerrero, había que recuperar a Tevez. ¿Su contrato? Falta mucho. Si se siente bien, Boca le va a renovar el contrato”, le dijo el presidente a Clarín.




Hoy Tevez sólo juega por el salario que es igual al de Nicolás Capaldo y Marcelo Weigandt, dos jóvenes que saltaron a la Primera. El acuerdo que se hizo cuando volvió de China, en enero de 2018, fue por dos años, pero se estableció una extensión por seis meses producto de que la temporada en la Argentina termina en junio. Entonces, no hubo prima. El delantero se había reservado el derecho a rescindir el vínculo en enero. Siguió. Fue clave para Boca. Y tuvo un final cinematográfico con el gol del campeonato, taquillero como la serie que protagoniza en Netflix. A fin de cuentas, volvió a sentir el fuego interno de sus tiempos juveniles en Fuerte Apache.

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