Menu Cerrar menu
Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

Desde las 21.10 en el Mario Kempes, con el arbitraje de Darío Herrera.

Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp
10 de febrero de 2016
clarin.com
San Lorenzo y Boca definen hoy la Supercopa Argentina. Una final que ambos elegirían evitar, pero que puede ser un despegue para el ganador.

Diez de febrero. Boca y San Lorenzo tendrían que estar sacándose la arena de los pies y poniéndose a punto para empezar a disputar la Copa Libertadores. Por estos días, apenas una semana después de terminar la pretemporada, Arruabarrena y Pablo Guede tendrían que estar enfocados en aceitar el funcionamiento de dos equipos que aspiran a ser protagonistas en el torneo local. A esta altura del año, los refuerzos tendrían que ser vistos como una herramienta (y no como un parche de urgencia) para hacer de Boca o de San Lorenzo equipos todavía mejores a lo que fueron en ese 2015 que los tuvo peleando mano a mano por el título.

Pero no. Nada de eso pasa en este diez de febrero. Acá están, en Córdoba, para disputar la Supercopa Argentina, esa a la que Boca accedió por ganar el título local y la Copa Argentina, y a la que el club de Boedo llegó por ser el subcampeón anual. Están para jugar (desde las 21.10 en el Mario Kempes, con el arbitraje de Darío Herrera) en busca de una estrella y de la clasificación a la Copa Sudamericana. Están, aunque no quieren estar. Porque para Boca y San Lorenzo, la de esta noche mucho se parece a una incómoda oportunidad.

Hay que mirar para el lado de Boca para encontrar a un equipo que, tras un verano cargado de tropiezos, hoy parece inmerso en una (exagerada) tormenta tropical, con vientos que llegan desde afuera con la misma fuerza que soplan desde adentro. No hace falta imaginarlo porque lo contó Carlos Tevez después del 0 a 0 del sábado ante Temperley. “No estoy cómodo; soy el primero que no estoy jugando bien, como alguno de mis compañeros”, expresó el Apache. Nada del otro mundo. Pero en Boca, todo es un mundo. Más aún cuando el presidente Daniel Angelici debe salir a aclarar que no pondrán “en duda la continuidad del Vasco por los partidos del verano”. Aclarar, en el fútbol argentino, oscurece. Para peor, el DT prueba con línea de tres defensores, ensaya con Gago, lo saca, y pone a Meli, cambia a Chávez, incluye a Osvaldo, lo vuelve a sacar. Trabaja, al cabo. Pero también quita confianza ante tanto movimiento. El Vasco, encima, no encuentra paz en las estadísticas contra los equipos grandes: en veinte partidos jugados, su equipo perdió once, ganó cinco e igualó los otros cuatro. Ante el rival de esta noche cayó en las dos oportunidades que lo enfrentó. Resulta insólito, pero hoy el técnico del último campeón del fútbol argentino está observado.

Del otro lado está San Lorenzo. El nuevo equipo de Pablo Guede, un técnico que llegó con una idea lejana a la que tenía Edgardo Bauza pero que aún no pudo trasladarla al equipo para que esa concepción se exprese en victorias (en el verano sumó dos derrotas y un empate) ni en una imagen sólida. Para colmo, se le abrió un frente interno con la situación de Juan Mercier, quien quedó otra al margen de la nómina de concentrados y analiza una salida del club. Mercier no es ídolo pero fue pieza clave en la Libertadores 2014 y el hincha se lo reconoce. Sí es ídolos Leandro Romagnoli, autor de un golazo el sábado en Paraná, quien va esta noche al banco. Son detalles a tener en cuenta justo en el armado del grupo, algo clave por estos días. Guede tiene a favor el tiempo. Siempre hay que esperar para ver el resultado del trabajo. Pero de urgencias se alimenta ese monstruo llamado exitismo. Un detalle: en 2014, San Lorenzo jugó una Superfinal ante River. Perdió 1 a 0 en lo que fue el primer torneo en disputa con Bauza como DT. Luego fue campeón de América. Aunque en Boedo sólo quieren un triunfo que inyecte esperanzas para arrancar a jugar en ese grupo bravo que le tocó en la Copa.

Acá en Córdoba, en la tierra del fernet (aunque el sponsor de la Superfinal, vaya paradoja, sea la marca de un vermouth) juegan los dos mejores del fútbol local del 2015. Pero por hoy, solo por hoy, quieren ganar y festejar un título, para no empezar a sentirse los peores del inicio de 2016.



¿Cuánto sabes de Riquelme?