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BOCA JUNIORS
¿Quiénes son los culpables de la decepcionante eliminación de Boca ante Santos?
Dirigentes, cuerpo técnico, jugadores...
Desde Juan Román Riquelme hasta Frank Fabra, la lista de responsables luego de la apática eliminación en San Pablo es larga. ¿Habrá consecuencias?
¿Cómo se explica lo que pasó en Vila Belmiro? Ni Miguel Ángel Russo ni ninguno de los protagonistas dieron respuestas satisfactorias y el análisis, catastrófico por donde se lo mire, es profundizar más en una realidad que se presenta bastante simple: Boca no estuvo a la altura de una semifinal de Copa Libertadores. Ni futbolísticamente, ni anímicamente. Pero si no hay un por qué, ¿hay un quiénes?
LOS JUGADORES

Sería más fácil empezar por quiénes se salvaron, ya que la lista de responsables dentro del plantel es larga. Esteban Andrada, con algunas salvadas que evitaron un papelón mayor, algunos embates de Carlos Tevez, que hasta se sacrificó en defensa, el principio de ímpetu de Nicolás Capaldo cuando ingresó y... poco más. El resto, todos a la bolsa: desde la roja a Frank Fabra, pasando por una dupla de centrales que, a pesar de ser de lo mejorcito, se quedó pidiendo algo en el primer gol en vez de despejar la pelota, hasta la desaparición de Salvio, Villa, Campuzano y González. El problema del Xeneize fue colectivo, sí, pero ninguno mostró rebeldía en algún momento para intentar torcer la historia. O, al menos, para vender cara la derrota. Si el equipo había puesto la cara ante Racing, ante Santos la escondió.
EL DT

La llegada de Miguel generó un cimbronazo en el club. Su regreso, luego de aquella histórica Libertadores en 2007, recargaba de energías a los hinchas. ¿Por qué no volver a creer? Perfil bajo, trabajo constante, la Superliga. Russo le lavó la cara a lo que había quedado del plantel tras el 2019 y, con poquito, se arregló para llegar hasta donde pudo. "Soy el responsable", admitió en la escueta conferencia de prensa. Y lo cierto es que a pesar de todo lo bueno que hizo en este extraño 2020 -y 2021-, también es justo decir que no acertó nada en 180 minutos. Cuca le ganó la pulseada táctica -una explicación, más al detalle, en este artículo- y quedará expuesto por los cambios que realizó (¿el ingreso de Mas cuando el partido estaba 0-3?), pero también por los que no metió: que Mauro Zárate y, particularmente, Edwin Cardona vuelvan a mirar una eliminación desde el banco de suplentes puede ser condenatorio.
LOS DIRECTIVOS

Juan Román Riquelme deberá entender que ya no está adentro de la cancha para salvar al equipo. Que, ahora, mira desde afuera, en otra liga. Una que puede conocer, pero no tan bien como conocía el juego al que jugaba tan bien. Y en ese sentido, deberá sentarse con su grupo de trabajo y evaluar todo lo que se hizo mal en esta primera experiencia. Es cierto que fue un año particular, con una pandemia de por medio, pero hubo decisiones que son difíciles de justificar siendo la primera y principal la decisión de separar del plantel a Pol Fernández por no arreglar una renovación en medio de la competencia. A ello, habrá que sumar algunos destratos en la renovación de Tevez y, también, el inoportuno comunicado en contra de Buffarini -quien venía siendo titular y, luego, extrañamente, perdió el puesto ante Leo Jara-. Los desmanejos de las situaciones de Agustín Almendra y Cristian Pavón -denuncia al margen- también tiene que ser un llamado de atención. ¿Y los refuerzos? Para este segundo semestre se incorporó al Pulpito, a Javier García y a Cardona. Difícil de evaluar por el contexto, González apenas pudo terminar un tiempo en San Pablo y el volante colombiano ni siquiera ingresó.
Para Román, este cachetazo de realidad deberá servirle para pensar cómo se va a manejar el fútbol en los tres años que le quedan. Hay lecciones hacia adelante y también algunas para aprender del pasado, de la gestión anterior. Será un momento bisagra para lo que resta de la gestión de Ameal lo que suceda a partir de febrero.
LOS JUGADORES

Sería más fácil empezar por quiénes se salvaron, ya que la lista de responsables dentro del plantel es larga. Esteban Andrada, con algunas salvadas que evitaron un papelón mayor, algunos embates de Carlos Tevez, que hasta se sacrificó en defensa, el principio de ímpetu de Nicolás Capaldo cuando ingresó y... poco más. El resto, todos a la bolsa: desde la roja a Frank Fabra, pasando por una dupla de centrales que, a pesar de ser de lo mejorcito, se quedó pidiendo algo en el primer gol en vez de despejar la pelota, hasta la desaparición de Salvio, Villa, Campuzano y González. El problema del Xeneize fue colectivo, sí, pero ninguno mostró rebeldía en algún momento para intentar torcer la historia. O, al menos, para vender cara la derrota. Si el equipo había puesto la cara ante Racing, ante Santos la escondió.
EL DT

La llegada de Miguel generó un cimbronazo en el club. Su regreso, luego de aquella histórica Libertadores en 2007, recargaba de energías a los hinchas. ¿Por qué no volver a creer? Perfil bajo, trabajo constante, la Superliga. Russo le lavó la cara a lo que había quedado del plantel tras el 2019 y, con poquito, se arregló para llegar hasta donde pudo. "Soy el responsable", admitió en la escueta conferencia de prensa. Y lo cierto es que a pesar de todo lo bueno que hizo en este extraño 2020 -y 2021-, también es justo decir que no acertó nada en 180 minutos. Cuca le ganó la pulseada táctica -una explicación, más al detalle, en este artículo- y quedará expuesto por los cambios que realizó (¿el ingreso de Mas cuando el partido estaba 0-3?), pero también por los que no metió: que Mauro Zárate y, particularmente, Edwin Cardona vuelvan a mirar una eliminación desde el banco de suplentes puede ser condenatorio.
LOS DIRECTIVOS

Juan Román Riquelme deberá entender que ya no está adentro de la cancha para salvar al equipo. Que, ahora, mira desde afuera, en otra liga. Una que puede conocer, pero no tan bien como conocía el juego al que jugaba tan bien. Y en ese sentido, deberá sentarse con su grupo de trabajo y evaluar todo lo que se hizo mal en esta primera experiencia. Es cierto que fue un año particular, con una pandemia de por medio, pero hubo decisiones que son difíciles de justificar siendo la primera y principal la decisión de separar del plantel a Pol Fernández por no arreglar una renovación en medio de la competencia. A ello, habrá que sumar algunos destratos en la renovación de Tevez y, también, el inoportuno comunicado en contra de Buffarini -quien venía siendo titular y, luego, extrañamente, perdió el puesto ante Leo Jara-. Los desmanejos de las situaciones de Agustín Almendra y Cristian Pavón -denuncia al margen- también tiene que ser un llamado de atención. ¿Y los refuerzos? Para este segundo semestre se incorporó al Pulpito, a Javier García y a Cardona. Difícil de evaluar por el contexto, González apenas pudo terminar un tiempo en San Pablo y el volante colombiano ni siquiera ingresó.
Para Román, este cachetazo de realidad deberá servirle para pensar cómo se va a manejar el fútbol en los tres años que le quedan. Hay lecciones hacia adelante y también algunas para aprender del pasado, de la gestión anterior. Será un momento bisagra para lo que resta de la gestión de Ameal lo que suceda a partir de febrero.
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