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Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

Pasó tiempo, pero no demasiado. Apenas un año y algo más de nueve meses transcurrieron desde que Edwin Cardona se había puesto por última vez la camiseta de Boca, la noche en la que su fuerte derecha y su precisión para la media distancia le dieron al equipo de Guillermo Barros Schelotto -por entonces técnico- los tres puntos en el clásico ante Independiente, en Avellaneda.

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19 de septiembre de 2020
lanacion.com.ar
También pasó un parate de seis meses por la pandemia que, como a todos, afectó la actividad del volante colombiano.

El jueves, en la reaparición del xeneize en la Copa Libertadores, volvió a vestirse con los colores azul y oro. Y el hincha revivió las mismas sensaciones de la primera vez.

Apenas había disputado cinco encuentros entre amistosos y partidos oficiales cuando arribó a la entidad de la Ribera a mediados de 2017. Ya tenía tres goles y muchas pinceladas que sólo hacían pensar en un enorme ídolo del pasado: Juan Román Riquelme, hoy el líder del Consejo de Fútbol que lo repatrió, principalmente, por lo encantado que quedó el actual directivo con el primer paso del colombiano.

En la noche del jueves en Asunción se dio un ratito, pero placentero. Leandro Somoza, que se puso a cargo del equipo en Paraguay para que Miguel Ángel Russo (doble paciente de riesgo) permaneciera en Buenos Aires, lo mandó a la cancha en los últimos 20 minutos para reemplazar a Carlos Tevez cuando el xeneize se imponía a Libertad por sólo 1-0. Manos religiosas hacia el cielo y a volver a sentir una experiencia que en 2018 había terminado agridulce por la enorme calidad mostrada y, luego, ni siquiera haber ido al banco de suplentes en la Bombonera y en Madrid, en la final perdida ante River de la Libertadores.

La gran diferencia: su posición. Mientras que con el Mellizo jugó permanentemente como extremo izquierdo, con Russo -al menos en el arranque- ocupó el lugar de enganche. De hecho, Riquelme se ve muy reflejado en su fútbol y piensa que debe jugar ahí. Partiendo desde el medio, entonces, en una de sus primeras intervenciones la pisó sutilmente entre dos rivales y continuó la carrera hacia el ataque. Aunque lo que más esperan es lo que vieron a partir del minuto 84: con la visión intacta, metió un pase cruzado y filtrado al espacio y al pique para que Eduardo Salvio domine en el área, enganche y liquide el encuentro.



Empezó a agarrar más confianza y a encontrar todavía más huecos para desenvolverse. Por eso, enseguida probó la pegada fuera del área y se fue cerca, generando los aplausos de Somoza. Aunque la más clara la tuvo cuando ya se jugaba el descuento: le llegó la pelota dentro del área, dejó a dos defensores en el piso con sus enganches de izquierda al medio y remató seco, pero no lo direccionó y encontró las manos firmes del arquero.



Cardona sigue más vigente que nunca. Ya se percibe que volverá a aportar goles, como los 11 oficiales que convirtió en los 46 partidos que jugó en su primer ciclo. También las asistencias: con pocos minutos, ya suma una importante. ¿Compite para ocupar la vacante que, por ahora, deja Villa? Para Russo, en ese caso, es la primera opción. Ayer fue titular Gonzalo Maroni: el colombiano retornó hace un mes, pero nunca pudo sumarse a la burbuja sanitaria. Primero, por la cuarentena obligatoria que debió realizar por venir desde México y, segundo, por el brote de contagios que hubo en las últimas semanas dentro del plantel.



Eso le permitió sólo sumar unos pocos entrenamientos en el predio de Ezeiza y, en un contexto en el que no había actividad previa para ninguno de los jugadores del equipo, Russo se inclinó por el cordobés, de 21 años. No obstante, en su primer partido y con apenas un puñado de minutos, Edwin revivió la clase que los hinchas disfrutaron en el pasado y avisó con su fútbol que viene hambriento de revancha.

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