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Club de fans de Riquelme
¿Cuánto sabes de Riquelme?

La camioneta de Carlos Bianchi llegaba a la puerta de La Bombonerita, varios metros antes paró el vehículo para saludar a algunos periodistas que estábamos ahí, y luego ingresó al predio que, en esos momentos, estaba cerrado para la prensa.

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28 de agosto de 2020
depo.com.ar
Pero rápidamente se conoció la noticia. Mientras Bianchi estaba entrenando con el plantel en el gimnasio de Casa Amarilla, llegó un administrativo del club, para decirle que estaba despedido.



Así, de esa manera, el técnico más ganador de la historia de Boca, se iba del club.

Este desenlace tiene una historia, muy pesada por cierto. Es que la llegada de Bianchi a Boca, fue producto de la presión de los hinchas que siendo Julio Falcioni el técnico del plantel, fue silvado y la gente cantó por el Virrey, el mismo día que Martín Palermo se retiraba del fútbol.



La historia ya es conocida, la aparición de Bianchi en un video en honor a Palermo desató la locura de la gente y Daniel Angelici tuvo que retroceder en su decisión (Falcioni sólo tenía que firmar un nuevo contrato), y decidió escuchar al "pueblo", aunque nunca estuvo convencido. Pero no sólo Angelici no estuvo convencido de contratar a Bianchi nuevamente; quien no quería que volviera al club era Mauricio Macri, con la influencia que tenía en las decisiones que se tomaban en el club.



Lo real es que Bianchi al tiempo se hizo cargo del equipo. Juan Román Riquelme decide volver a jugar para Boca, para "sufrir juntos", como le dijo el 10 al entrenador.


El proyecto futbolístico nunca cuajó. En primer lugar por el nivel del plantel que había quedado; segundo, porque a cada pedido de refuerzos, en Boca no le traían el plan B o el plan C; prácticamente se iban a la Z; y así el equipo fue perdiendo la poca calidad que tenía, y Bianchi no encontraba el rumbo que tantas otras veces había conseguido encontrar.

Bianchi llegó a fines de 2012, para encarar la nueva temporada. Llegó a dirigir 74 partidos con 26 victorias, 26 derrotas y 22 perdidos.

En el Torneo Final las cosas fueron definitivamente mal. El equipo terminó anteúltimo y el equipo o algunos jugadores tenían rendimientos paupérrimos.

Pero en la Copa Libertadores, con mucho esfuerzo, llegó hasta los cuartos de final. Llave que tuvo que decidir con Newell´s. Y si bien en La Bombonera el partido había sido parejo; en Rosario fue muy favorable al Xeneize. Hasta último minuto, una pelota en el palo le impidió a Boca ganar el partido. Pero llegó el final, también llegaron los penales y allí Boca perdió 10 a 9.

En la Copa Argentina quedó afuera al segundo partido frente a All Boys y en el Torneo Inicial finalizó en el puesto 7.

En el torneo final 2014, acabó segundo debajo de River. En Copa Argentina quedó afuera en el primer partido ante Huracán.


Y en el Campeonato de ese año, tras una dura derrota con Estudiantes por 3 a 1, la continuidad de Bianchi dependía de un hilo.

Ahora volvemos al principio de la nota.

Ese 28 de agosto de 2014, Bianchi y Angelici mantuvieron una reunión por la mañana. La idea era buscar con Vélez la recuperación, que era el rival que seguía. Y si la cosa no iba, por lo menos Bianchi se podía despedir de los hinchas.



Pero ese partido con Vélez nunca llegó. Las presiones que ejerció Macri sobre gran parte de la dirigencia que a su vez amenazaban con renunciar, provocó que Angelici tomara la decisión de echar al técnico en medio de un entrenamiento.



¿Motivos del por qué pasó lo que pasó? Muchos. En primer lugar, Bianchi nunca tuvo el apoyo de la dirigencia. Dejaban, habilmente, que el hijo de Bianchi, Mauro, manejara algunas cuestiones que tenían que ver con los refuerzos. Esto es, la directiva le decía que no a ciertos nombres, y debían buscar otro plan. En definitiva, siempre la culpa la tenía el hijo del técnico.

Sin refuerzos, sin jugadores de jerarquía, Bianchi ni pudo hacer mucho más.



A esto, habrá que sumarle un vestuario dividido entre aquellos que bancaban al entrenador, contra aquellos que atentaban constantemente, avalados por la dirigencia.

Un marco que de ninguna manera podía tener una solución más allá de la que tuvo. Y lo que se pergeñó desde la llegada de Bianchi, se concretó tiempo después con su despido.

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