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Lechuga volverá a encontrarse con el Pipa Benedetto, al que hizo figura en el Arse, y con Wanchope Abila, al que disfrutó en el Globo. ¿Los junta?

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24 de diciembre de 2018
ole.com.ar

Dicen por allí que fueron, para él, dos de los mejores 9 que dirigió a lo largo de toda su carrera.

A uno le dio la posibilidad de consolidarse como titular en un equipo de Primera, le hizo dar las primeras dos vueltas olímpicas de su carrera y lo potenció tanto que poco tiempo después fue vendido en una muy buena cifra al fútbol mexicano. Al otro se dio el lujo de entrenarlo cuando ya era toda una figura, un futbolista de jerarquía, y en sólo seis meses de convivencia se convenció de que goleadores de su clase, de su olfato y voracidad, no se consiguen fácilmente en ningún equipo del fútbol argentino. Sin embargo, el destino le hizo un guiño inesperado a Gustavo Alfaro, quien en su nueva etapa como director técnico de Boca se reencontrará con dos viejos conocidos. Hablamos de Darío Benedetto y de Wanchope Ábila, los dos máximos artilleros del equipo de Guillermo en la última Copa Libertadores. ¿Los probará juntos en busca de la Séptima?



Al Pipa lo tiene visto desde que era pichón. Si bien no lo hizo debutar (Alfaro ya había partido a Central), Benedetto solía ser uno de los juveniles de la cantera de Arsenal a los que Lechuga subía a entrenarse con Primera durante su primera etapa en el Viaducto, entre 2006 y 2008. El pelado, que aún tenía algo de pelo, hizo su estreno en el Clausura 2008 de la mano de Daniel Garnero, en una derrota 1-0 en Sarandí con gol de Riquelme, justamente uno de los ídolos del Pipa al igual que Palermo. Fue poco lo que Benedetto jugó con el Dany, por lo que buscó continuidad primero en Defensa y Justicia y después en Gimnasia de Jujuy, siempre en la B Nacional. En el Lobo jujeño metió 11 goles en 19 partidos, y esa cantidad de festejos hicieron que Lechuga, de regreso a Sarandí, fuera el principal interesado en que Benedetto regresara al club una vez finalizado el préstamo.



Y el Pipa no sólo volvió, sino que además fue metiéndose de a poco en el equipo y terminó siendo dos veces campeón y luego goleador. Alternó en el Arsenal de Alfaro que fue campeón del Clausura 2012 y fue parte del plantel que le ganó la Supercopa Argentina al Boca de Falcioni ese mismo año (estaba lesionado y no fue convocado). En 2013 levantaron juntos la Copa Argentina, tras un triunfo histórico sobre San Lorenzo en Catamarca. En ese período sufrió varias lesiones, entre ellas dos complicadas en el quinto metatarsiano, pero volvió con todo. Le metió un gol a River, otros dos en el torneo local y tres en la Libertadores. Al fin de la temporada se lo llevó el Tijuana de México a cambio de dos millones de dólares, una de las mejores ventas de la historia del Viaducto.



Mientras Benedetto desandaba su camino en el fútbol azteca, Alfaro continuó con sus buenas campañas en el fútbol argentino hasta llegar a Huracán a mediados del 2017. Y pocas semanas después de firmar su contrato se topó con un refuerzo soñado: Wanchope Ábila, quien venía de romperla en el Cruzeiro de Brasil, había sido comprado por Boca y cedido seis meses al Globo. “Dejanos primeros y después con Boca nos corrés de atrás”, le pidió Lechuga al cordobés el día de su primer entrenamiento en Patricios, un poco en broma y un poco en serio. Y aunque no le dio para tanto, Wancho pagó en la red. Antes de sufrir el desgarro que lo sacó de las canchas en las últimas fechas jugó nueve partidos y convirtió cuatro goles. “Es un animal”, lo definió Lechuga la tarde en que Ábila le clavó un doblete a Lanús en el Ducó.



¿Hay posibilidades de que Lechuga junte a Benedetto con Ábila en Boca? Sí, claro. De hecho, a Alfaro no le disgusta nada el esquema con doble 9 y lo probó, por caso, en su última etapa en Parque Patricios. Guillermo también se animó en el semestre pasado y el resultado fue positivo. El 3 de enero, con 56 años y más de dos décadas como DT, el rafaelino iniciará el ciclo más importante de su carrera. Y ya sabe quiénes serán los dos primeros con los que irá a saludarse: los Alfaros de área.

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